SOBRE EL DERECHO DE PETICIÓN CIUDADANA PARA UN PLEBISCITO POR UNA ASAMBLEA CIUDADANA CONSTITUYENTE PROMOVIDO POR EL 15M

    El Grupo de Trabajo Pro-Constituyente de participantes del movimiento 15M va a promover el Derecho de Petición Ciudadana para solicitar a la Junta Electoral Central que autorice o permita a la ciudadanía española la celebración de un Plebiscito Ciudadano Pro-Constituyente, coincidiendo con las próximas elecciones generales del 20-N.

No puedo estar más de acuerdo con la idea de proponer un plebiscito constituyente. Sin embargo, siendo la idea algo más loable y digna de reconocimiento que el referéndum del 15-O, del que ya dije que no tenía ningún sentido por no cumplir con los requisitos mínimos de transparencia e independencia en el proceso, libertad de pensamiento y reflexión previa, pluralidad, y, finalmente, establecimiento de un objetivo muy concreto pero de alcance general, sigo pensando que no está bien concebido por adolecer de casi todos los vicios del 15-O.

Es cierto que cumple con el requisito que puede parecer fundamental, es decir, el establecimiento de un objetivo muy concreto pero de alcance general que coincida con los intereses políticos de todos los españoles y plantee el comienzo de las soluciones de nuestro país a través de la libertad constituyente.

Pero un proyecto de ambición tan general debe ser transversal, para lo cual es necesario que esté promovido desde la más absoluta independencia y a tal fin su carácter plural se hace imprescindible. Por muy poderoso que sea el movimiento del 15M, hay muchos otros colectivos y sectores de la sociedad que no parece nada probable que se acerquen a su iniciativa por no haber sido convocados en condiciones de igualdad. Y sin embargo serán decisivos a la hora de apoyarlo y dar cobertura mediática al objetivo. Es por eso por lo que a mi juicio una iniciativa de esta naturaleza ha de partir en su génesis de la pluralidad para dar la imagen necesaria de independencia.

Por otra parte, un proyecto que no cuenta con el tiempo suficiente para ser expuesto a la sociedad, de forma que ésta tenga la posibilidad de reflexionar sobre el mismo, no puede ser comparado con un proceso constituyente. Una llamada a la sociedad para que se postule respecto a la necesidad de exigir a las instituciones la apertura de un proceso constituyente es una cuestión tan transcendente y de tanto calado político que no puede ser resuelta en algo más de tres meses, contando además con la inactividad del estío español. Creo que ni con un tremendo poder mediático se llegaría a tiempo para exponer, deliberar y convencer a una sociedad todavía dormida y desconocedora de lo que significa un proceso constituyente. Sin él, la tarea es simplemente inconcebible.

Sin la independencia que otorga la pluralidad en la gestación de un proyecto constituyente, sin la intención de abarcar por tanto a toda la sociedad, y sin el tiempo necesario para publicitar la iniciativa y deliberar sobre ella, no hay posibilidad ninguna de que el objetivo final resulte exitoso. En el post anterior sobre la #consultaciudadana2012 doy solución a estos problemas. Nosotros seguimos en el intento de convocar desde el mismo inicio a todo el asociacionismo sin exclusiones, invitando a crear una plataforma entre todos que, con el debido tiempo mediante, proponga realizar una consulta ciudadana que exija la revisión de nuestro sistema político.

No creo que haya otra forma de conseguirlo. Deseo sinceramente que esta iniciativa no fracase, pero si efectivamente lo hace, como no puede ser de otra manera, espero que nos sirva de lección para el siguiente intento, el de la #consultaciudadana2012.

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Empresario. Autor del libro Mando a distancia. Ex profesor de Sociología. Doctor en Derecho. Licenciado en Ciencias Políticas y Sociología. Urbanista.

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