SIN MIEDO A LA LIBERTAD, POR UN PROCESO CONSTITUYENTE

No hay cabeza pensante en España (lo de bienintencionada o no, es harina de otro costal..) que no se esté aproximando, desde las más diversas y dicotómicas posiciones, a la convicción de que nuestro sistema de convivencia y nuestras reglas de juego han tocado su fin. El régimen de libertades civiles concedidas a los españoles por el franquismo a cambio de que la clandestinidad aceptase unas reglas de juego que transformaban la dictadura de partido único en una oligarquía de partidos estatales, se encuentra definitivamente tocado de muerte. No hay día en el que algún periodista, intelectual, empresario, institución o colectivo, no se pase con armas y bagajes a la teoría del proceso constituyente que dilapide de una vez por todas la carta otorgada por Franco a través de Juan Carlos I. La lista comienza a ser muy extensa; nombremos alguno de los últimos:

El “informe España” de Muñoz Manchado, que señala que “avanza inexorablemente el proceso de deterioro de las instituciones constitucionales. Ninguna de ellas, de los parlamentos a los partidos políticos, del Tribunal Constitucional al Consejo General del Poder Judicial, de la justicia ordinaria a los sindicatos, de la Administración estatal a la municipal, funciona adecuadamente en España”.

Las últimas encuestas del CIS, que mantienen que nuestro sistema político, surgido de la Constitución del 78, ya no se adapta a las necesidades del siglo XXI en general y de los españoles en particular.

El cada vez más separatista catalán y anticapitalista Manuel Castells, sociólogo, que observa que, en relación con los últimos acontecimientos secesionistas en Cataluña, lo verdaderamente decisivo es el hecho de que el origen de la movilización fuese autónomo con respecto a los grandes partidos y que los partidos que representan la fusión de la articulación del independentismo más militante con la movilización sociopolítica en contra de la gestión de la crisis, han sido los más favorecidos en las últimas elecciones. Sugiere al 15-M rescatar estas lecciones y plantearse “la intervención política institucional sin diluirse en formas partidarias que no son las suyas, de manera que se vaya configurando un proceso que podría llamarse revolucionario, aunque pacífico, en la medida en que la superación de la crisis y el proyecto nacional catalán parecieran exigir una transformación del Estado.”

Y el mismo diario El Mundo, cuyo director Pedro J. Ramírez titula su famosa columna dominical con un “Esto no da más de sí” y sorprende a sus lectores pidiendo a Rajoy que tome la decisión más importante de su vida política y en sintonía con la opinión de Aznar y de las mejores cabezas del pensamiento político y el derecho, y aprovechando la aparente buena disposición de Rubalcaba, abriera el melón de la reforma constitucional, admitiendo de una vez que la crisis económica y la institucional son las dos caras de una misma moneda”.

Lo cierto es que, fuera del seno del partido Popular, que manifiesta sin pudor lo innecesario de una reforma constitucional y advierte de los peligros que conllevaría, empieza a ser difícil conectar con quienes no estén convencidos de la necesidad de abordar la revisión integral de nuestra ley fundamental.

Hay que ser conscientes del riesgo que supone, dada la situación actual, proceder a abrir el melón de la libertad constituyente en un país en el que un sector de la sociedad intentará materializar la idea bárbara recogida por Vicens Vives, de conformar su “voluntad de ser” nacional; otro sector, pretenderá implantar, a costa de la libertad, la igualdad real y el parlamentarismo de listas de partido con sistema proporcional, sobre la base ingenua de un hombre un voto (como si eso no estuviera conseguido desde el siglo XIX con el sufragio universal); otro, transformar, con ánimo lampedusiano, el sistema oligárquico de poder precisamente para salvarlo junto a los privilegios de los que disfruta; y otros, allí nos encontramos una cada vez más amplia y nada silencios mayoría de ciudadanos, cansados, desencantados, hastiados, indignados cuyo único objetivo es instaurar la democracia para garantizar nuestras libertades y, como consecuencia directa de ello, poner fin a las prebendas y abrir el camino hacia la prosperidad.

Pero mucho más arriesgado para España, como entidad política y como sociedad económica es mirar hacia otro lado como si aquí no estuviese ocurriendo nada. El abismo hacia el que vamos encaminados como nación y como sociedad sólo puede detenerse con  medidas radicales.

No será fácil, pero no debemos tenerle miedo a la libertad que tanto reivindicamos. Mi convicción es que en el mismo momento en que se abriese el proceso, millones de ciudadanos abrazarían la causa de la libertad que defendemos, denostando al régimen actual por ineficaz, corrupto y oligárquico. El peligro de la demagogia de la igualdad sin libertad iría desapareciendo conforme su discurso vaya encontrando obstáculos intelectuales incurriendo en contradicciones dialécticas. Y la libertad encontraría finalmente su hueco.

Por eso debemos animar con todas nuestras fuerzas a que dicho proceso se convierta en una realidad lo antes posible.

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Empresario. Autor del libro Mando a distancia. Ex profesor de Sociología. Doctor en Derecho. Licenciado en Ciencias Políticas y Sociología. Urbanista.

3 Responses to SIN MIEDO A LA LIBERTAD, POR UN PROCESO CONSTITUYENTE

  1. Lemos 10 Diciembre, 2012 at 23:05 #

    Gracias por su artículo. Estoy de acuerdo con sus reflexiones.
    Una, mucho más amplia directa y verdadera participación de la sociedad, en la cosa pública y política, sería lo idóneo y necesario para asegurar y garantizar la unidad nacional española, y su progreso en tantos sentidos….
    Por consecuencia, disponer de los frutos de una libertad democrática, que en España no llegaron a sembrar….
    Esto último, es nuestro reto, el de toda la sociedad. Y es urgente.

    Una sociedad que no tenga derecho a elegir a cada uno de los componentes del grupo directivo de su nación, sino que por el contrario, solo pueda elegir a una SOLA PERSONA para que ésta, como futuro presidente/a de España, ella y solo ella, disponga del derecho y poder, para elegir personalmente a, uno por uno, cada miembro componente para gobernar a España…. ¡¡¿¿!!!???? …
    Ese -detalle- lo vote quiénes lo voten o consientan, no dice mucho sobre LA LIBERTAD.
    Y lo peor de ésto, sin pararme ahora en el riesgo que ello implicaría para la nación, pero creo que cualquiera puede llegar a esa deducción por sí mismo…
    Dejando ésto aparte -de momento- creo firmemente que, solo por honor a la verdadera libertad, por mera lógica una fuerza social en esas condiciones, nunca llegaría a ser aceptada por una mayoría suficiente como para poder tener la oportunidad de gobernar en España. Solo por lo contradictorio en su dialéctica entre:
    Libertad democrática y la supresión al derecho ciudadano para elegir a todos sus miembros representantes, en cada uno de los grandes aspectos de dirección.
    Aunque una fuerza así, defendiese conceptos deseados por una mayoría en España, repito, en estas condiciones, nunca llegaría a tener suficiente fuerza o suficiente apoyo mayoritario, para llegar a gobernar. Y sería una pena, que por ello, tanta lucha de muchos…. para no llegar realmente a lo que España necesita urgentemente.
    Y tampoco estamos para derrochar ni fuerzas, ni oportunidades….
    Creo que usted me entiende Sr. Abadía…
    Saludos cordiales a todos.

  2. Lemos 10 Diciembre, 2012 at 23:12 #

    Otra cosa es, que lo que explico lo comparta, claro….
    Pero , no creo que la sociedad española, a pesar de todo, vaya ella misma por su propia voluntad a restringirse el derecho de elegir a sus representantes, y ésto lo abdique en exclusiva a solo una persona: El presidente elegido.
    No creo que los españoles lleguen a ésto, -por voluntad personal desde la democracia participativa que tantos buscamos-…..
    Más saludos para usted, Sr. Abadía…

  3. LIBERTAD POLÍTICA COLECTIVA 12 Diciembre, 2012 at 19:24 #

    Diferencia entre proceso constituyente y LIBERTAD CONSTITUYENTE:

    “El proceso constituyente es indefectiblemente toda serie de actos conducentes a cambiar las leyes fundamentales de un país. Sólo con determinados requisitos puede llamarse Constitución cuando termina el proceso constituyente en una constitución está bien que se llame proceso constituyente, pero si termina en algo que no es constitu
    ción porque no separa los poderes ese proceso constituyente no ha sido dirigido por la Libertad, que es el único factor constituyente y lo que constituye no es el estado ni el gobierno, lo que constituye es un sistema de reparto del poder como antes estaba repartido por Franco (…)

    Proceso constituyente se da para todo tipo de régimen de poder: Para la dictadura, para la oligarquía y también para Democracia, pero cuando se habla de la Democracia, sobra todo lo demás y hay que hablar de LIBERTAD CONSTITUYENTE y evidentemente es un proceso porque implica la ejecución de una serie de actos no un solo acto, que ya no sería proceso. Eso sería golpe de estado. Los golpes de estado no son procesos porque se producen en un momento con ahorro de víctimas y por sorpresa. Ahí no hay proceso constituyente pero hay un acto constitutivo que es el golpe de estado. PERO AQUÍ NO QUEREMOS INICIAR NINGUN PROCESO CONSTITUYENTE porque las fuerzas constituyentes son las que digo, los partidos a los que desechamos.

    Pedir un proceso constituyente es decir: Queremos cambiar la constitución y que la cambien ¿Quién? Los que la hicieron antes, lo que se aprovechan de ella y piden proceso constituyente ¡NO HABLEIS DE PROCESO CONSTITUYENTE, DECID LIBERTAD CONSTITUYENTE!”

    Antonio García-Trevijano (Radio Libertad Constituyente 24/10/12)

    http://www.ivoox.com/informativo-radio-libertad-constituyente-24-25-octubre-de-audios-mp3_rf_1520658_1.html

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