REPRESENTATIVIDAD NO ES IGUAL A PROPORCIONALIDAD

images

Me ha llamado la atención un artículo publicado en diario El Mundo de Miguel Ángel Quintanilla, el politólogo encargado de redactar los discursos de Rajoy y director de publicaciones de FAES.

Ante el evidente apoyo social que está adquiriendo la propuesta del movimiento del 15-M y quienes le han imitado (IU, UPyD, EQUO y un largo etc.,) para modificar la ley electoral a favor de una mayor proporcionalidad, cuya defensa intelectual se circunscribe al sofisma “un hombre un voto”, Quintanilla sale al paso para aclarar que lo representativo no equivale a lo proporcional, cuestión que conviene repetir hasta la saciedad en estos tiempos en los que los conceptos se confunden y tergiversan. Para apuntalar su tesis, baste decir que un dictador como era el caso de Franco o una oligarquía de partidos como ocurre ahora en España, podrían seleccionar por sí mismos diputados que mantuvieran casi exactamente las distintas “fracturas originales de la sociedad” y no por ello serían representativas de los ciudadanos, por cuanto que éstos, en el mejor de los casos (la oligarquía de partidos) no habrían sino refrendado una decisión previamente tomada por las cúpulas en vez de elegir realmente a las personas que desean que les representen, cuestión para la cual hace falta un escenario de libertad que no se da en una oligarquía y menos en una dictadura. Queda claro pues, para quien pretenda atenerse a la razón como base de sus juicio crítico, que representatividad no es lo mismo que proporcionalidad y que ésta última no tiene nada en común con la libertad política ni con la igualdad ante la ley, factores en los que se basa el principio representativo y que sólo se dan cita cuando una pequeña circunscripción de electores elige (diputa) a una persona para que les represente en la Asamblea de la nación.

Sin embargo, Quintanilla, en lugar de esgrimir este argumento, opta interesadamente por la idea de que “si un gobierno puede ser representativo sin ser proporcional es porque es representativo de algo unitario: la nación”.

En primer lugar conviene matizar que en una democracia los ciudadanos no eligen gobierno para que les represente, para ello está la Asamblea nacional, sino para que ejecute las leyes que la Asamblea, como reflejo de los distintos intereses que se producen en la sociedad civil, legisle.

Pero incluso pasando por alto este error y entendiendo que se refiere a la representatividad de la Asamblea, debemos advertir que con esta falsedad, acuñada por los célebres Sieyès y Burke a finales del siglo XVIII, se pretende eliminar el mandato imperativo del elector y truncar su poder de revocatoria, cuestión que se agrava peligrosamente en una partidocracia como la nuestra. La nación, definida por Primo de Rivera y por Ortega como “unidad de destino en lo universal” y “proyecto sugestivo de vida en común” respectivamente, aunque pueda quedar delimitada por el ámbito geográfico de un Estado, es un concepto demasiado ambiguo e indeterminado para ser representado. La representación, para ser real, sólo puede darse entre personas, no entre conceptos, y debe a su vez, para ser eficaz, preservar la institución de la revocatoria del consentimiento.

Todo lo demás responde a intereses bastardos o a un idealismo digno de otro planeta.

About admin

Empresario. Autor del libro Mando a distancia. Ex profesor de Sociología. Doctor en Derecho. Licenciado en Ciencias Políticas y Sociología. Urbanista.

, , , , ,

2 Responses to REPRESENTATIVIDAD NO ES IGUAL A PROPORCIONALIDAD

  1. Dario Castañé 2 Septiembre, 2013 at 22:51 #

    Esta línea de pensamiento se parece sospechosamente a la de Trevijano… http://elparnasillo.blogspot.com.es/2013/08/consensos-no-gracias-representacion-si.html

  2. admin 14 Septiembre, 2013 at 19:54 #

    No es que se parezca, Darío, es que bebe directamente de ella.

Leave a Reply

%d bloggers like this: