PREGUNTAS PARA CAMPS POR LA PRESENTACIÓN DE SU TESIS

(Artículo escrito para la Fundacion Civil)

Creo que por vez primera coincido con Camps. Y lo hago, no porque haya presentado una tesis doctoral -yo también lo hice- ni porque ésta verse sobre la reforma de la ley electoral -mi tesis abordaba ese mismo tema contemplado desde una óptica más amplia-, sino por las soluciones que plantea.

Tanto si aplicamos el “Nunca es tarde si la dicha llega” como el “Rectificar es de sabios”, lo cierto es que debemos congratularnos de que este representante del Estado -él mismo reconoce que representar a la sociedad civil en un parlamentarismo de listas es imposible- haya alcanzado la mismas conclusiones que otros, más resguardados de las cegadoras luces del poder, hemos podido inferir hace ya alguna que otra década.

Camps propone, según los medios de comunicación que se han hecho eco de la noticia, una reforma constitucional en la que se implemente la elección directa de los representantes políticos y se sustituyan las actuales circunscripciones provinciales por distritos uninominales. No he podido leer la tesis, pero la elección directa de los representantes, incluyendo aquí a los mandatarios, es decir, a quienes ostentan el Poder Ejecutivo, implica sustituir el parlamentarismo actual por un presidencialismo, modelo, sin duda, mucho más democrático pero que deja en un muy incómodo lugar a la monarquía, pues no hay sistema de elección directa del presidente del gobierno que a su vez no conceda constitucionalmente al mismo la jefatura del Estado. Soy consciente, y así lo manifiesto en mi ensayo “Mando a distancia. Herramientas digitales para la Revolución democrática”, que la verdadera separación en origen de los poderes del Estado no se puede lograr con un Parlamento dependiente del Ejecutivo (es así y no al revés, al menos en los sistemas que han optado por la fórmula electoral proporcional de listas de partido), pero también soy consciente del hondo calado de las reformas que sería necesario promover. Aun siendo Camps más modesto –el presidencialismo lo defendemos muy pocas personas en España, aunque eso sí, vamos aumentando en progresión geométrica- respecto a su propuesta y se limitase a sugerir la elección directa de los representantes, dejando a un lado a los mandatarios, -mandantes en stricto sensu, pues les votamos para que nos manden de acuerdo a lo que permiten las leyes-, el paso que habríamos dado sería de gigante. Si a esto le añadimos que el objetivo fundamental para Camps es tanto representar verdaderamente a los votantes como accionar un mecanismo legal para establecer el control ciudadano de los representantes, no sé si por medio de los mecanismos de participación digitales que yo propongo o por otros, el resultado teórico no puede ser más tentador. Ahora bien cuanto más vueltas le demos al reloj de las propuestas de Camps, más chirriarán sus mecanismos y más anacrónico resultará, proviniendo de quien provienen.

Así, no puedo por menos que lanzar al aire una serie de preguntas o reflexiones que las propuestas me suscitan:

 ¿Se da cuenta Camps de que durante décadas ha venido -sin decir ni pío- disfrutando de un sistema que está en las antípodas de lo que ahora, repentinamente, propone?

¿Acaso es consciente el hasta ahora representante de la oligarquía de partidos estatales de que una ciudadanía mucho más libre, como sin duda se conseguiría al aplicar sus propuestas, con toda seguridad no le habría permitido una parte sustancial de sus políticas?

¿Acaso se da cuenta de que en un sistema así, tanto los candidatos a la nominación en unas primarias como los candidatos al Parlamento en una circunscripción uninominal no estarían sujetos a la disciplina de partido, tirando por tierra el monopolio que éstos ostentan?

¿Ha pensado, en consecuencia, que los partidos hegemónicos actuales dejarían de serlo casi automáticamente?

¿Sabe Camps que con un sistema así no existe la frase de que quien se mueve no sale en la foto?

¿Ha pensado, acaso, que el término tránsfuga dejaría de tener sentido, como ocurre en EEUU y Reino Unido, países que disfrutan del sistema que el propone?

¿Acaso ha llegado a plantearse que sin lo nauseabundo del sometimiento a un jefe político en régimen de oligopolio, practicado, salvo excepciones, tanto por quienes tienen la necesidad estomacal de obedecer como por quienes no pueden brillar si no es reflectando la luz del Estado, las personas ilustradas empezarían a interesarse por la política, y regarían y reverdecerían el páramo actual hasta el punto de barrer, no por ley sino por el supremo mandato de la naturaleza, toda la hojarasca de que está hoy compuesto?

¿Acaso no ha pensado que quizá alguien se haya preguntado si incluso él habría llegado a ser Presidente del Gobierno valenciano sin el paraguas de un partido omnipotente?

Quede claro, insisto, que sus propuestas son bienvenidas, pero causan sorpresa por lo extravagante del origen. Porque algo pasa en este país cuando las liebres de la política nacional piden una nueva ley cinegética con más horas de caza.

 

About admin

Empresario. Autor del libro Mando a distancia. Ex profesor de Sociología. Doctor en Derecho. Licenciado en Ciencias Políticas y Sociología. Urbanista.

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3 Responses to PREGUNTAS PARA CAMPS POR LA PRESENTACIÓN DE SU TESIS

  1. José 13 Febrero, 2012 at 10:38 #

    Falta el refrán: “A buenas horas mangas verdes” o este otro: “Sólo se acuerda de santa Bárbara cuando truena”

  2. Marcus 13 Febrero, 2012 at 10:38 #

    ¡Nunca mejor dicho!

  3. admin 13 Febrero, 2012 at 10:40 #

    Pues sí, no es lo mismo decirlo ahora en su situación que haberlo advertido diez años antes, por ejemplo.

    Slds

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