Por qué no se puede apoyar el referéndum 15-O (II)

 

 

 

Las razones por las cuales no se puede apoyar el intento de referéndum del 15-O son, básicamente tres:

1)    La convocatoria es unilateral. Un grupo de ciudadanos, sin contar con el apoyo fundacional de ningún otro grupo ni colectivo, dispone del control total de un proceso que, por su propia esencia, debe estar sujeto al control de un numeroso colectivo para garantizar la transparencia en el proceso. La organización de ésta convocatoria no aguanta la más tibia inspección de un observador internacional, por buenas intenciones que tengan sus fundadores.

Un referéndum nacional debe ser organizado desde una plataforma creada, ex nihilo, a esos solos efectos y fundada por un mínimo de 50 asociaciones independientes que reflejen la pluralidad social.

2)    El periodo de preparación de un acto que pretende convocar, electrónica y físicamente a toda la ciudadanía debe prepararse con muchos meses de antelación, máxime cuando no se cuenta inicialmente ni con el apoyo de los medios de los medios de comunicación ni con los fondos económicos necesarios para asegurar, ya no el cumplimiento del objetivo, sino simplemente el desarrollo de sus estrategias. Pensar en una fecha inferior a diez o doce meses desde que se anuncie la convocatoria sólo puede responder a una gran ignorancia respecto a las cuestiones políticas o a un fuerte componente oportunista de los organizadores. De momento y a raíz de la reunión que mantuvimos distintos representantes del pluralismo social con los organizadores, sigo pensando que el factor más influyente de los dos es el primero, especialmente después de haber conocido personalmente Raimond García, el cerebro informático que está detrás del 15-0 (aunque la idea del referéndum surge de Miguel Prados, como todos los que estamos en esta batalla sabemos).

3)    Finalmente, la pretensión de incluir, como apunta Hannah Arendt, “la cuestión social” en un plebiscito que pretende azuzar la libertad constituyente del ciudadano para revisar la Constitución del 78 es un error de mayor calado si cabe que los anteriores. Y dividir las propuestas políticas en distintas soluciones previas a la cuestión fundamental, consistente en ejercer por primera vez en la historia española la libertad de acción constituyente para dotarnos de las normas políticas que, después de un periodo de libre reflexión y deliberación ciudadana deseemos otorgarnos, no hace sino alejar el objetivo y separar a la ciudadanía de su primer objetivo, que no olvidemos, es el obtener la legitimidad necesaria para forzar a las instituciones a abrir un proceso constituyente. No es el momento de separarnos en los distintos tipos de ley electoral posibles. Ni en las diferentes formas de Estado y de gobierno que pueden practicarse. Tampoco en los modelos de Administrativos. Se trata de unirnos todos para lograr que todos, después, podamos opinar y separarnos si es preciso en nuestras opiniones y propuestas, si éstas vienen precedidas de la libertad. No veo (porque no hay) otra fórmula posible para conseguir unir a toda la ciudadanía que la de establecer una pregunta que aluda a lo único que puede unir a todos los españoles descontentos: “¿Cree usted, como ciudadan@ españ@l, que ha llegado el momento de exigir al poder establecido una revisión de la Constitución del 78?”

Ni más ni menos. Con esa pregunta y el respaldo de millones de ciudadanos se abriría el gran melón de la reforma y comenzaría esa segunda Transición (Transición 2.0 como acuñó Miguel Prados hace varios meses) que venimos reclamando muchos desde hace años.

Si se analiza cabalmente, ésta es la única vía. Y todo intento, hablo en lenguaje revolucionario, que no esté con ella, en realidad está contra ella.

 

 

 

 

 

About admin

Empresario. Autor del libro Mando a distancia. Ex profesor de Sociología. Doctor en Derecho. Licenciado en Ciencias Políticas y Sociología. Urbanista.

, , , , ,

No comments yet.

Leave a Reply

%d bloggers like this: