POR QUÉ ESPAÑA NO ES UNA DEMOCRACIA

Comenté la semana pasada en El Gato al Agua que España no es un régimen democrático . Obviamente sabía que esas palabras iban a chirriar a los oídos, todavía, de una mayoría de personas. Muchos bien intencionados creen que la democracia se va construyendo con el tiempo, incluso partiendo de un sistema que, como el nuestro, albergaba tantos vicios ocultos como se está evidenciando ahora, e ignoran que, al igual que en el derecho civil un contrato sin sus elementos esenciales es un contrato nulo de pleno derecho, sin más posibilidad de enmienda que la restitución a la situación original y el nuevo acuerdo entre las partes, en el ámbito político la ausencia de los elementos básicos democráticos anula su definición.

A la democracia le ponemos muchos adjetivos, recuerdo que la miseria intelectual del antiguo presidente Rodríguez Zapatero le llevaba hasta el extremo de adjetivar hasta los buenos días (democráticos). Pero su definición como descripción de unas reglas de juego para conformar y legitimar el poder público es muy sencilla y los tres principios sobre los que se asienta también.

Por democracia entiende la ciencia política (lo que entiendan los médicos, los buzos o los taxistas no importa) aquel sistema que permite al conjunto total de sus ciudadanos elegir y controlar a sus gobernantes. El resto son florilegios, pura poesía o cinismo descarnado.

Dicho sistema está basado en tres principios fundamentales. El principio representativo, el de separación de poderes y el participativo. Nuestro sistema no es una dictadura, pues con la llegada de Internet, ya gozamos de todas las libertades civiles, con la excepción de las autonomías vasca y catalana, donde el fascismo nacionalista (no se extrañen tampoco, todo nacionalismo es fascismo en tanto que somete al individuo a un proyecto “superior” de raza, nación, imperio, religión o lo que sea) ha suprimido varias libertades básicas. Los regímenes políticos no se reducen a ser democracias o dictaduras, hay niveles intermedios que pudiéndose acercar más a algún polo que a otro, de ninguna forma se pueden identificar con ellos. ¿Qué son entonces las oligarquías? ¿El poder dictatorial y autoritario de un caudillo? No. ¿El poder del pueblo? Tampoco.

En España, la ley electoral existente hace que los diputados y concejales incluidos en las listas cerradas y bloqueadas no representen a los ciudadanos y sí en cambio a sus jefes de partido que les incluyen en ellas. A ellos obedecen y no a sus compromisos con los votantes durante toda la legislatura. Es paradójico que el oligárquico mandato representativo del art. 67 de la CE se haya dejado de cumplir, no por la vía democrática del mandato imperativo del elector, sino por la del jefe de partido.

Tampoco hay separación de poderes real. El Poder Ejecutivo y el Poder Judicial dependen del Poder Legislativo que a su vez depende de las cúpulas de los partidos políticos. Por eso es lógico que se ataque al gobierno de turno cada vez que un alto tribunal falla una sentencia de transcendencia política.

Y qué decir de la participación ciudadana en la legislación de nuevas normas jurídica o en la destitución de los cargos electos, como manda la definición de democracia. Inexistente.

El régimen político español es una oligarquía de partidos o una monarquía de partidos, como se prefiera. Nuestra constitución en términos democráticos, es un contrato nulo de pleno derecho, cuya solución pasa por un nuevo pacto en donde el consentimiento sea esta vez el del pueblo, no el de aquellos que se hacen pasar por sus representantes bajo un sistema electoral que lo imposibilita. Necesitamos un proceso constituyente para instaurar (no restaurar, pues no ha existido nunca) la democracia en España.

No es más que el AEIOU.

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Empresario. Autor del libro Mando a distancia. Ex profesor de Sociología. Doctor en Derecho. Licenciado en Ciencias Políticas y Sociología. Urbanista.

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5 Responses to POR QUÉ ESPAÑA NO ES UNA DEMOCRACIA

  1. manuman 26 Agosto, 2012 at 12:23 #

    Es usted un demócrata de verdad.

  2. admin 26 Agosto, 2012 at 12:29 #

    En realidad soy un poco egoísta, manuman, soy plenamente consciente de que para alcanzar mi libertad política como ciudadano necesito que todos lo seamos sin distinción ni exclusión ninguna. Ya sabes, la teoría de Mandeville llevada a la democracia, nuestros vicios privados son beneficios públicos bien canalizados. Eso para que me llamen utópico…. 😉

  3. Lemos 27 Agosto, 2012 at 21:53 #

    Pues si es usted plenamente consciente de -lo necesarios- que somos para su libertad política….
    Sr. Abadía, ya sabe lo que tiene usted que hacer con los médicos…
    con los buzos, los taxistas…. y con todo el que se le ponga por delante….
    Y de paso, nos hace usted a los demás el mismo favor… Favores mutuos….
    Siempre ha sido así. Y lo seguirá siendo….
    Los humanos somos un poco como las Epifitas… pero está bien….
    Slds deSananda.

  4. pick 28 Agosto, 2012 at 15:46 #

    Lemos no has entendido nada

  5. Lemos 30 Agosto, 2012 at 16:33 #

    No PICK …
    -No, és- que yo no haya entendido nada. Si no que usted no me habrá entendido a mí.
    La ciencia política entiende al sistema democrático, como un sistema de gobierno que permite al CONJUNTO TOTAL DE SUS CIUDADANOS no solamente elegir, sino CONTROLAR a sus gobernantes.
    Pero, mientras que los médicos, buzos, taxistas y total de los ciudadanos no lo entiendan ASÍ MISMO, significa que no lo hacemos muy bien….
    Porque, indistintamente de lo correcto o difuso en nuestras opiniones sobre lo que un sistema democrático implica, está claro que nuestra ACTITUD al respecto, -sí cuenta-.
    Y cundo una actitud de inexactas opiniones sobre la democracia, IMPERA en la sociedad,
    el resultado también es inexacto, como modelo de democracia.
    España -y su democracia- es un buen ejemplo de ello. Porque, por el mal enfoque de la esencia del sistema democrático en este país, también y hasta ahora, y por la inexactitud de las opiniones de la sociedad, se ha conseguido que éstos deformados y/o menguados conceptos sobre la democracia, sean los que imperan en nuestra historia democrática.
    Porque son los ciudadanos quienes eligen, asienten, conforman… Y en ésto, me refiero ya no en su momento de “votar” por quienes les presentan, sino a TOLERAR este plan sucedáneo de una democracia….
    Así que, sin saber -tanto- sobre democracia (y no se trata de tener en cuenta las opiniones -inexactas-) no obstante, -somo nosotros- quienes con nuestro consentimiento, hemos mantenido esta democracia de 14 quilates.
    Por ésto, me parece tan importante la difusión a nivel general, de lo que la ciencia política entiende por democracia.
    Habernos instruido desde el principio de la A a la Z, sobre el sistema democrático, era y és, un derecho natural nuestro, desde el momento que se decidió la democracia como régimen de gobierno para España.
    Ésto ya deberían de haberlo hecho -con responsabilidad- desde el comienzo de nuestra democracia, -ASIGNATURA OBLIGATORIA DESDE *EGB-: Ciencia política y democracia.
    A la sociedad nos enseñaron cuatros garabatos al respecto…..
    Y ahora….
    Hasta que la “sabiduría” del pueblo en general, al respecto, sea lo suficiente homogénea como para conseguir aclarar éstas aguas ……
    Mientras, cruzamos etapas en las que los “favores” son más necesarios….
    ¡Es un decir….!
    Slds deSananda

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