Opinión ciudadana

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Las distintas comidas y cenas y, sobre todo, lo leído en la Red durante esta última semana me permiten llegar a diversas conclusiones sobre lo que los españoles pensamos respecto a la situación política y económica actual. No es correcto hablar del sentir popular general porque estas reuniones y lecturas las he mantenido con personas que están entre bastante y muy enteradas de las cuestiones públicas, por lo que sus perspectivas no son totalmente representativas de la opinión pública. Bien es cierto que su posición dominante en términos de autoridad por su conocimiento, no por su poder, les convierte en personas influyentes en su ámbito de actuación. Lo que ellos opinan puede acabar siendo, con bastante probabilidad, la posición dominante. Lo que he podido observar, resumiendo mucho, es lo siguiente:

  1.    1) 2012-13 serán años horrendos. Sobre esto creo que no hay español, excepto calamity Helen, que piense lo contrario. El ajuste fiscal propuesto por Europa, absolutamente insuficiente una España politizada y estatalizada que deberá ir mucho más allá en sus recortes y liberaciones, no viene acompañado por la correspondiente emisión de moneda que haga fluir el dinero en el sistema financiero. Ergo habrá recesión o depresión en función de las necesidades de cada país miembro. Quizá no todas las personas a quienes he escuchado esta semana lo vean de una forma tan nítida, pero en el inconsciente colectivo se ha podido perfilar una idea tal que así.
  2.   2) Tras 2 o 3 años letales empezaremos a ver la luz. La mayoría de las personas a las que me refiero contemplan esta posibilidad como probable. Esperan que Mariano Rajoy, en parte utilizando el sentido común inexistente en el octoenio zapateril, en parte amparado en las exigencias de los mercados y los gobiernos de Europa, sea capaz de dar la vuelta a la situación y poco a poco vayamos entrando en una senda de crecimiento que genere liquidez en las empresas y reduzca el desempleo a los ciudadanos.

Ojalá me equivoque pero mi opinión es que esto último no va a ocurrir, a menos que tomemos medidas mucho más drásticas. Es cierto que Rajoy, encontrándose en la situación de desastre nacional en la que nos hallamos después del paso de Atila ZP, el presidente por accidente o quizá por golpe de Estado, cuestión que está todavía por resolver –qué tristeza de país al que habiéndole asesinado a doscientos de sus miembros y mutilado a mil doscientos permanece inerte ante un juicio que cada día se parece más a una prolongación del golpe- realizará cambios en casi todos los ámbitos de la vida pública. Cambios de naturaleza económica, administrativa e incluso política. Pero me temo que la unión de un carácter, el suyo, oscilante entre la moderación, la afabilidad y la pusilanimidad con las ataduras con las que un sistema oligárquico neofeudal de compromisos varoniles y devoluciones de los mismos encorseta a un candidato en su acenso al poder, no hará posibles más cambios que los que el establishment esté dispuesto a conceder.

La mejor prueba de ello la tenemos en el hecho de que aquellos que se habían negado siempre a una reforma constitucional, estén hoy proponiéndola con carácter de urgencia, conscientes de que la única forma de que la situación no cambie, es haciéndola cambiar un poco. El príncipe de Lampedusa en su esencia pura y rememorando a Lope, va a pasar en horas veinticuatro de las musas al teatro.

Ésa es mi principal preocupación. Sin una gran revisión constitucional en virtud de la cual los españoles nos deshagamos de todas las ataduras institucionales que enquistan a la clase dirigente, exacerban el gasto y no permiten fluir a la libertad en toda su extensión política, económica y de pensamiento y expresión, no habrá forma humana de salir de la gran depresión que sufrimos. Ya no valen las medias tintas. Rajoy pudo ser un buen presidente de transición en 2004. Un golpe lo impidió. Las circunstancias que le rodean hacen muy difícil que sea capaz de profundizar en las reformas hasta el nivel necesario. Ojalá que, no él sino las circunstancias, nos sorprendan.

About admin

Empresario. Autor del libro Mando a distancia. Ex profesor de Sociología. Doctor en Derecho. Licenciado en Ciencias Políticas y Sociología. Urbanista.

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2 Responses to Opinión ciudadana

  1. clavedesole 19 Diciembre, 2011 at 16:59 #

    Lorenzo tienes toda la razón. supongo q tus reuniones son con una élite ilustrada que tiene capacidad de maniobra… ¿te imaginas pues, el resto de esos 45 mill de españoles sin voz pero con voto como deben estar?
    Necesitamos difundir un mensaje a los ciudadanos de a pie para que conozcan, entiendan, opinen y después escojan y se muevan para cambiar la democracia obsoleta y en absoluto participativa que tenemos en nuestro país.
    Los interese de los ciudadanos es lo primero a tener en cuenta y es de lo que se olvida la casta política cada vezs mas alejada

  2. admin 19 Diciembre, 2011 at 20:33 #

    El problema es que a los ciudadanos nos pueden dar gato por liebre en la casi segura por necesaria reforma constitucional. debemos estar muy atentos e incluso estructurados.

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