OLIGARQUÍA ASTURIANA

La miseria moral y la mezquindad cívica que están demostrando los dos grandes partidos en Asturias, aunque ya no sea capaz de sorprender a la condición de ingenuidad más prístina, no deja de resultar embarazosamente patética y un fiel reflejo de la contextura humana de quienes la ostentan. Es decir, las cúpulas oligárquicas.

La reforma electoral que plantea UPyD (pinchen aquí si la quieren leer) es una felonía, un desastre, un engaño al votante que busca la regeneración de lo público y muy especialmente su propia libertad política. Hacer las circunscripciones más grandes, una nacional y el resto provinciales hasta que puedan ser autonómicas, es dar más fuerza si cabe a los partidos políticos y por lo tanto a las estructuras oligárquicas que las controlan. Cuanto más extensa es una lista, menos representativa de los votantes resulta, pues al número, por ejemplo, 74 de la misma no le conoce nadie excepto aquellos a los que ha servido, pero jamás el votante. Las listas (qué más nos da que sean abiertas si el que pone al candidato es el jefe del partido y por tanto, a quién aquel servirá para ser incluido en las listas de la siguiente elección) son la antítesis de la representación, que ha de ser necesariamente personal y que se consigue a través de la circunscripción uninominal o del diputado de distrito, que es lo mismo. Las listas constituyen la manera de tener apesebrados a los pusilánimes y mediocres diputados que jamás osarían a implementar el mandato representativo exigido en la Constitución, de exigirles disciplina y obediencia al partido y no al votante y de violar los programas electorales en beneficio de la oligarquía. Una lista no es democrática porque no puede ser representativa. Sólo las personas libres, de manera personal y sin sujeción material a un partido, aunque sí pueden estar afiliados a él o ser simpatizantes o contar con su apoyo, pueden representar a la sociedad y ser responsables de sus promesas. Sólo mediante la revocatoria de mandato, el elector puede estar seguro de que su representante le representa. Porque si no lo hace dejará de serlo sin esperar a que termine la legislatura. Porque aquel puede deshacer el poder dado a quien le traiciona.

La reforma de UPyD se encuentra en las antípodas de la representación y por lo tanto de la democracia. Con la música de un hombre un voto embauca al ciudadano ignorante a quien le suena agradable ese sofisma de justicia electoral, y que ignora que la lista sólo representa a quien la confecciona y a quien la financia, es decir el Estado, no la sociedad civil. Cambiar la ley D´Hont por la ley de Hare significa cambiar la oligarquía de tres cúpulas por la plurarquía de seis o siete. Y confundir al electorado más ingenuo haciéndole pensar que ahora su voto será más útil, cuando en realidad sólo le resultará útil a esa nueva oligarquía que se une a la vieja.

Ni teniendo absolutamente claro este principio, PP y PSOE son capaces de pactar con UPyD. Con la nueva ley electoral, saben perfectamente que el poder de las cúpulas no desaparecería y que éstas seguirían siendo tan oligárquicas como ahora. Pero como eso implica que en Asturias habría un oligarca o dos más con quienes repartir el botín de los votos y el poder, no quieren pactar. Ni siquiera, en plena crisis de régimen, estando a punto de saltar la prima de riesgo por los aires y con amenazas de corralito incluidas, para guardar las apariencias, para hacer como sí, un como que se hace algo, un lampedusiano gesto de imagen y maquillaje de receptividad a las ingenuas demandas populares. Nada, antes perder el gobierno que dar paso a otro oligarca. El gobierno se pierde un año y se recupera otro. Pero oligarca se es siempre. Y no se está para repartir.

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Empresario. Autor del libro Mando a distancia. Ex profesor de Sociología. Doctor en Derecho. Licenciado en Ciencias Políticas y Sociología. Urbanista.

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4 Responses to OLIGARQUÍA ASTURIANA

  1. GBotas 15 Mayo, 2012 at 23:28 #

    Precisamente esto le estaba explicando a un hermano mío votamte de Upyd

    • admin 16 Mayo, 2012 at 07:08 #

      Un desastre, Gonzalo. Slds

  2. Lemos 16 Mayo, 2012 at 14:48 #

    Durante todo este ciclo “democrático” de España, el grupo social mayoritario, el de ingénuos o ignorantes (dicho sin intención de menosprecio), que, han creído y muchos creen aún, formar parte activa de una democracia….
    Sí, es un papel importantísimo por lo definitivo, el que los españoles han desempeñado en el momento de entregar sus votos.
    Casi a oscuras, han mantenido algo, queriéndole dar forma….

    Por supuesto, me incluyo en esta mayoría social de ingénuos, pero, como muchos otros, observando en España como país, el cauce evolutivo en muchos sentidos. O mejor dicho: cómo, los efectos de este cauce, influian en España como país y en su población.

    Siempre me acompañó la sensación de que algo fallaba o faltaba, en todo este asunto de democracia española.
    Aunque siempre observando solo desde lo superficial, no acertaba a -dar- con lo que era, pero, intuyendo que eso, desconocido por mí,
    era un obstáculo para la democracia. Al menos un democracia como yo imaginé…
    Por esto mismo, nunca fui una fiel votante. A nada ni a nadie….
    No me sentí culpable, cuando a veces escuché la importncia de VOTAR. La responsabilidad de los españoles para con su país, mediante el voto, etc, etc…
    Al contrario, cuando llamaban la atención, en este sentido, me sentía incomoda. Pero ¿porqué? si yo siempre fui partidaria de una democracia, por encima de cualquier otro régimen. ¿Contradictorio?
    Nunca pensé que fuese contradictorio. Algo había que no terminaba de convencerme. Pero éste algo, me hacía rehuir de mi participación en esta democracía. Mi valiosa participación en la democracia:
    -DAR MI VOTO- a quién y para qué…??
    Si no tengo las cosas claras, ¿es bueno votar de todas formas…? Mi duda, no recaía solamente en la -carta- disponible, para elegir al partido…..
    Era algo más, que faltaba o sobraba, y no daba con lo que era….
    Pero -ésto- ensombrecía mi interés por sentirme partícipe de la democrácia, DE LLENO.
    Un vacio y marginación, es lo que sentí….

    Ahora ya lo entiendo, ¡menos mal!
    Los españoles, han participado DE LLENO, para sostener a una nueva clase de españoles, ENGENDRADOS, desarrollados y afincados, -en-, y durante ésta, llamada, democracia española.
    Solo entendiendo, merece la pena situarse y hacer planes.

    La democracía de la que disponemos, la pagan los españoles.
    La mayoría paga, para que otros cobren.
    Cuando este sistema de cobros, pagos y pagarés, ya -por sí solo-
    se pone en evidencia: “Por sus frutos los conocereis…”
    Y, en duda….

    Nos comunican avistamientos de oasis en el desierto….
    O espejismos seguramente….
    ¿La salvación de todos…? aunque, eso sí, nos advierten de que:

    Hasta llegar al anhelado oasis, el trecho será – algo penoso -. Claro…

    Pero yo entiendo que para ésta travesía, necesitamos otra clase de organización. Y para llevar un cambio de organización exitoso, es importante, por lo tanto, disponer de los guias y organizadores adecuados.

    Gracias Sr. Abadía. Y por su paciencia…

  3. Lorenzo 17 Mayo, 2012 at 12:16 #

    Gracias a ti por escribir. ;-)

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