Reforma = Reacción

 

Galo Mateos, en un artículo muy brillante, plantea la posibilidad de amalgamar los tres millones de voluntades dispersas en las distintas opciones alternativas al bipartidismo en torno a un programa de mínimos, el cual se obligaría a aceptar a UPyD para que ésta, a su vez, lo exigiera a un PP hipotéticamente desprovisto de mayoría absoluta en las próximas generales, más cercanas al otoño que a la primavera, entiendo, salvo que se produzca previamente una crisis de gobierno en virtud de la cual se sustituya la inepcia actual por ciertas dosis de eficacia y arrojo, misión imposible si se tratase de implementar por Rodríguez Zapatero, pero no descartable absolutamente desde la óptica de que dicha renovación del gabinete volviese a ser una exigencia internacional para salvar nuestra crisis de deuda y suspensión de pagos. De esta forma, el programa de mínimos, basado en una reforma de la ley electoral y en la división de poderes, se convertiría en la moneda de cambio para que el PP pudiera gobernar sin destruir todavía más la unidad nacional.

Me gustaría coincidir con Galo. Pero hay al menos dos cuestiones que no me pasan inadvertidas como serios obstáculos al éxito de su propuesta. La primera es que UPyD no busca eliminar los efectos perniciosos de la partidocracia, sino, muy disimuladamente, participar de sus ventajas y repartos. La búsqueda de la proporcionalidad pura en una nueva ley electoral lo confirma. Toda la ciencia política seria conoce que la representación sólo se produce con las personas. Las siglas y las ideas no pueden representar al ciudadano. Éste podrá identificarse con ellas, pero nunca tener en las mismas a sus representantes en un Parlamento, pues difícilmente podrá exigir responsabilidades por sus actos a quien no tiene siquiera la condición de humano. Y no podemos olvidar que el control o la exigencia de responsabilidad es uno de los requisitos fundamentales del principio representativo. Sin control, la democracia no existe. Con la circunscripción nacional y la proporcionalidad pura, UPyD pretende tener la misma proporción de escaños que de votos y eso sería justo y democrático si esos escaños hubiesen sido obtenidos de acuerdo al principio de la representación. Pero UPyD confeccionará la listas de igual forma que hoy las hace, y que también hacen el resto de los partidos, es decir, la cúpula designará, con el bulo de las primarias o sin él, los candidatos que le plazca en función de las lealtades observadas. Pregunten a los disidentes de UPyD por la forma en que se elaboran las listas en ese partido y desengáñense. Yo lo he vivido tanto en el Partido Aragonés como en el Partido Popular, pero hoy no hace falta entrar en el sistema para evidenciar esto. En consecuencia, bajo el sistema de la proporcionalidad de listas de partido, la sociedad sólo puede verse identificada ideológicamente con los partidos que forman el legislativo pero nunca podrá ver a los funcionarios de partido que calientan los escaños como sus representantes, sencillamente porque no lo son, éstos representan únicamente a sus jefes. Y se evidenciará tan pronto como se produzca la primera de los cientos de votaciones que se producen en el Congreso, pues actuarán todos en la misma dirección, sin la más mínima estridencia durante toda la legislatura. La única forma de que haya representación es cuando existe la posibilidad de control personal del representante y esa cuestión sólo se logra a través del diputado de distrito con revocatoria de mandato. Si UPyD estuviera proponiendo esta fórmula, cabría la posibilidad de estudiar su apoyo pero estamos a años luz de ello. Otra cuestión adicional que abona mi tesis, es que UPyD no aboga por la financiación privada de los partidos. Desea que el Estado, es decir, el ciudadano, sea éste miembro de UPyD o de un club gastronómico, le pague los gastos que produce. Los partidos, si han de pertenecer a la sociedad civil, han de ser financiados por ésta, es decir, por sus afiliados. No veo en el partido de Rosa Díez la más mínima intención de cambio sustancial en la manera de hacer política en España, más allá de una tenue limitación del gasto autonómico por la vía de la devolución de competencias.

En segundo lugar, si UPyD defendiese la división de poderes tendría necesariamente que proponer el presidencialismo, pues en la connivencia entre el Ejecutivo y el Legislativo no puede habitar la libertad política. Si el detentador de la soberanía (es un bulo que ésta resida en el pueblo, reside en quien ostenta el monopolio de la violencia legal, desde Max Weber) no tiene por límite más que a la ley y, por medio del control del Legislativo, la puede modificar a su antojo, es obvio que los ciudadanos vivimos a merced del mismo, de sus arbitrariedades y de sus abusos. En un sistema parlamentario, si no se implanta una dictadura totalitaria es porque se teme una revuelta por la vía callejera, no porque no se pueda legalmente. Si queremos un poder ejecutivo limpio y controlado debemos dividir el poder entre quien hace las leyes y quien las ejecuta. Que yo sepa UPyD no ha dicho ni “pamplona” al respecto.

¿Hablamos de UPyD como un mal menor? Estoy seguro de ello. En primer lugar porque peor que ZP es prácticamente imposible hacerlo. Diría que harían falta muchas décadas para que España se encontrase de nuevo con un fenómeno tan desastroso como el zapaterismo si no fuera porque probablemente el fenómeno ha puesto a nuestro país en la vía de la desintegración. Puede no haber segunda vez porque puede no haber vez. En segundo lugar porque sus propuestas, lejos de empeorar la situación, quizá la solventen un poco. Y ése es el problema a mi juicio. Las propuestas de Rosa Díez tienen tan corto recorrido que una modificación de la Ley electoral y de la Ley Orgánica del Poder Judicial en el sentido que ella apunta, no solucionarían prácticamente nada y servirían de coartada al sistema para no volver a introducir cambios, mucho menos si son verdaderamente drásticos, tal y como nuestro país necesita, en mucho tiempo. Lo que implica que, paradójicamente, UPyD podría representar hoy, la peor opción de todas. Salvo que radicalice sus propuestas de modificación del sistema político, cuestión que dudo.

No nos queda otra opción que encontrar apoyo en la sociedad para exigir un proceso constituyente, por la vía de las protestas populares, como está haciendo el 15M, y por la vía de la llamada a un referéndum nacional oficioso (el poder no permitirá hacerlo oficial) que establezca un periodo de tiempo para elegir las cortes constituyentes que redacten, bajo el mandato del pueblo, la constitución y las reglas de juego que éste desee otorgarse. Creo que hay una saludable iniciativa a este respecto promovida por el movimiento Democracia participativa. No conozco un solo partido, al menos con posibilidades, que pretenda este objetivo. Si lo hubiera sería otra cosa, pero llegados al momento de tragedia nacional que vivimos, cualquier intento reformista se convierte en reaccionario.

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Empresario. Autor del libro Mando a distancia. Ex profesor de Sociología. Doctor en Derecho. Licenciado en Ciencias Políticas y Sociología. Urbanista.

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4 Responses to Reforma = Reacción

  1. Liberto 31 Mayo, 2011 at 03:08 #

    El que Rosa10, diga las cosas que nos gusta oír en el parlamento no es garantía de nada.

    Dar el ejemplo no es la principal manera de influir sobre los demás; es la única manera”.

    Para saber de UPyD = Rosa 10, bucear:

    http://recorta.com/405f70 y http://eli-jo.blogspot.com/search/label/Despotismo Entrevista al decano de los expulsados de UPyD, junio del 2.009

    Aseguro que R10, sin faltar a la verdad, es una “política profesional” estafadora de ilusiones con todos los que iniciamos la plataforma PRO.

  2. reex74 31 Mayo, 2011 at 20:53 #

    Tienes al Movimiento de los Ciudadanos hacia la Republica Constitucional (MCRC)
    El blog: http://mcrepublicaconstitucional.wordpress.com/2007/10/11/mcrc-en-la-internet/
    Y tambien tienen un grupo en facebook

  3. Juanjo 5 Junio, 2011 at 12:05 #

    Hola, en nuestro programa llevamos bastantes de los puntos que mencionas como la separación de poderes y el presidencialismo y abogamos por la democracia participativa, si bien es verdad que no hemos profundizado tanto en la parte de la democracia electrónica, que defendemos sin duda, estamos abiertos a tus sugerencias para estudiarlas y adjuntarlas a nuestro programa nacional que estamos elaborando y puedes ver en nuestra web.
    Partido para la Regeneración de la Democracia en España, PRDE.
    http://www.prde.es
    Saludos

  4. admin 13 Junio, 2011 at 17:04 #

    Encantado de trabajar con vosotros, ya sabéis dónde encontrarme.

    Slds

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