Mi intervención en el Congreso de la Sociedad Civil

 

 

Muy buenas tardes queridos amigos

Es un honor poder dedicar, ante tantas personas entrañables, unas palabras en defensa de la democracia

Desde el comienzo de la concepción moderna de la libertad, el poder ha relegado a los derechos participativos del pueblo al desván de los olvidos políticos

Los intereses ilegítimos que defendían esa tesis estuvieron siempre basados en dosargumentos de distinta naturaleza:

Los de índole cualitativa manifestaban que la sociedad no estaba preparada paradistinguir las cuestiones que le interesan de las que no, que carecía de experiencia yeducación, y por lo tanto había de, en palabras de Madison“refinar y ampliar sus visiones pasándolas por un órgano elegido cuya sabiduría pudiera discernir mejor los verdaderos intereses de su país”

 Pasando así, además, a representar ficticiamente a la nación y no al votante que le había elegido.

esos se sumaban los argumentos cuantitativos, que aseguraban que aunque el pueblo pudiera discernir entre las cosas que le interesaban y las que no, no habíaespacio físico para reunirlo, para convocarlo, lo cual hacía imposible su participación.

Eso sí, ante el convencimiento de que su antítesis era imposible, algunos seatrevieron cínicamente a decir

“Si una gran nación pudiera reunirse y expresar su voluntad, ¿quién se atrevería a discutírsela?”

Han pasado muchos años desde el albor de la libertad. Y lo que en su día pudo estarpoco justificadohoy es simplemente intolerable

Aún siendo conscientes de la necesidad de la existencia de la institución de larepresentación, lo cierto es que esos argumentos hoy son muy débiles.

En primer lugar, porque los hombresal menos muchos de ellos, contradiciendo aSchumpeter hemos dejado de ser niños y disponemos, no de la misma capacidad quenuestros representantes para saber lo que nos interesa sino de mucha más. Pues esevidente que la innovación, la creatividad, la materia gris y el talento habitan en elseno de la sociedad civil y no en el EstadoOcurre en todos los países que disfrutan de la libertad. En aquellos en los que gobierna una oligarquía de partidos con su férreadisciplina impuesta a sus funcionarios, la diferencia de nivel entre la sociedad civil y los cargos públicos es grotesca.

Qué razón tenía Carol Pateman cuando en los años 60 nos advertía de que el mayorenemigo de la democracia en aquel entonces ya no era la aristocracia sino lamediocridad

 Aun siendo conscientes de que en virtud del principio de la división del trabajoestablecido por Adam Smith las tareas cotidianas relacionadas con el bien comúndeben ser delegadas a los representantes, hay que dejar muy claro que no es por laincapacidad aludida, sino por la falta de dedicación necesaria desde que nuestrasociedad se convirtió en moderna.

En segundo lugar, y precisamente porque hemos superado la era moderna y nos hemos instalado plenamente en la sociedad del conocimiento, el argumento de queno cabemos todos en la plaza pública de Atenas, se convierte en peregrino.

Disponemos de tecnología para hacer una transferencia bancaria de uno a otro confíndel mundo mientras comemos en un restaurante con un amigo y sin embargo nodisponemos de ella para pedirle cuentas al concejal de nuestro pueblo sobre una acciónpolítica determinada.

Podemos informarnos en tiempo real de cualquier noticia ocurrida en la Tierra sin movernos de la cama, pero dicen que no hay tecnología para canalizar nuestrasopiniones en la esfera pública de manera que éstas sean tenidas en cuenta

 Los gobiernos alientan a cientos de millones de ciudadanos a seguir utilizando lasredes sociales para relacionarse personalmente, avanzar económicamente, nutrirseculturalmente, y sin embargo nos convencen de que no hay medios para posicionarnospolíticamente

 Somos capaces de mantener una video-conferencia en tiempo real con cualquierciudadano del mundo, pero no tenemos tecnología para votar desde nuestra casa

 ¿No creéis que detrás de tanta casualidad se esconde el interés del PODER en nodesarrollar la participación?

Saben muy bien los gobiernos del mundo por qué lo hacen.

El poder no teme el triunfo de la demagogia.

Tampoco teme a la tiranía de la mayoría sobre la que advirtió Tocqueville. Se sabeviviendo en un sistema constitucional.

El poder, que como nos enseñó Montesquieu es tan amigo de lo absoluto, sólo tiene unenemigo: el control político

Porque no hay garantía más segura de las libertades civiles y que más ahuyente aldespotismo que el ejercicio de la participación en el poder político.

Amigos y amigas, ha llegado el momento de decir sobre la participación ciudadana, lo mismo que Sieyes manifestó respecto al Tercer Estado:

¿Qué es? Nada

¿Y a qué aspira? A todo

La sociedad española, y muy especialmente los miembros del Congreso de la Sociedad Civil, entendemos que el ciudadano debe aspirar a todo en términos departicipación política.

Y estamos convencidos de que a través de su desarrollo no sólo se satisface unajusta aspiración política sino que se garantiza la libertad y se logran las mayorescotas de bienestar social.

Es por tanto, una obligación política de los poderes instituidos de todo Estadodemocrático desarrollar el contenido de las principales declaraciones universales de los derechos fundamentales del ser humano en relación con los principios departicipación política.

Todo sistema democrático está obligado a instrumentalizar un mecanismotransparente de canalización de la participación ciudadana sin el filtro interesado delpoder político.

Pues ni somos incapaces, ni necesitamos de ninguna tutela, ni carecemos de losmedios tecnológicos para establecer nuestra participación política

Dicho mecanismo debe desarrollase a través de dos vías fundamentales.Recuperando el ideal participativo del legado clásico y utilizándolo como unamedida auxiliar del concepto de representación.

Digo auxiliar, pues aún cuando decimos que aspiramos a todo nos referimossiempre a la aspiración de ser tenidos en cuenta cuando así lo consideremos y no a la suplantación de la representación por la democracia directa.

 Que nadie nos tache de asamblearistas roussonianos, pues no lo somos.

 Sin representación, la sociedad de la división del trabajo no puede sobrevivirSinrepresentación, no hay responsabilidad ni control del poder.

 Ahora bien, el modelo representativo  atraviesa una verdadera crisis delegitimidaddebido a que, por una parte, no se han aplicado bien sus principios, y por otra, a que se ha hecho necesaria, tras muchas décadas de estancamiento, unaevolución que, aunque fije su mirada en el futuro, sea capaz de  recuperar algunos valiosos tesoros del pasado que han sido enterrados en el olvido.

 La política del siglo XXI debe rescatar ese ideal participativo clásico para aplicarloal presente. E incorporarlo en la clave vanguardista que los nuevos tiemposrequieren. El reconstituyente de la pálida representación no es otro que la vitaminade la participación.

 Los acontecimientos mundiales de los últimos meses han evidenciado lo quemuchos ya sabíamos: que las revoluciones del siglo XXI en sus diversas morfologíastendrán como arma la participación ciudadana a través de la comunicación y que las redes sociales son la matriz desafiante de un sistema esclerotizado que debe serreconstruido desde la base sobre una concepción de la participación en la que esté garantizada la existencia de una verdadera opinión pública y no la opinión de unos pocos vertida sobre el público que parta de la convicción de que todo ciudadano tiene igualdad de oportunidadespara llevar al orden del día de las decisiones colectivas los problemas que para él sonimportantes.

 Y que consista en que los ciudadanos podamos desarrollar y articular accionespolíticas capaces de perfeccionarcomplementar o sustituir puntualmente a larepresentación, si obtenemos la mayoría suficiente para ello.

 Hasta ahora, la libertad participativa no ha encontrado su cauce natural comocomplemento de la representación. No hay un solo sistema político que haya llevadohasta el final los principios de la democracia participativa. Ha llegado el momento.

 Los ciudadanos debemos exigir a las instituciones políticas que la Constitución del 78 incluya las herramientas digitales como mecanismos de participaciónciudadana y que desarrollen su funcionamiento mediante una ley orgánica.

 Las herramientas digitales más importantes que sugerimos y sus principales características son las siguientes:

 Voto electrónico

 Todo ciudadano tendrá derecho a emitir su voto por medios electrónicos, vía Internet. Una ley orgánica regulará las cuestiones técnicas que deben cumplirse.

 El e-Referéndum  

 Debe tener siempre carácter vinculante pues no es concebible que el resultado de laexpresión de la ciudadanía no tenga fuerza legalsalvo que no haya superado un quórum mínimo de participación. Podrá ser promovido por una institución públicasiempre que el asunto objeto de la consulta forme parte de sus competencias y sujurisdicción, y muy especialmente por un grupo de ciudadanos, sujeto a la misma premisa jurisdiccional -de ámbito geográfico- que entienda que debe hacerse unaconsulta ciudadana al respecto de un tema concreto y puntual. Por pura coherenciacon las convicciones democráticas, no existirá ningún ámbito excluido de la posibilidad de ser sometido a una consulta, incluido el propio orden constitucional, es decir, que el referéndum podrá tener carácter constituyente.

El inicio de los trámites para la consulta tendrá lugar con la recogida de las firmas electrónicas de los ciudadanos sujetos a la circunscripción o jurisdicción donde tengaeficacia jurídica la acción política, si se aprueba. Existirá un porcentaje mínimo defirmas electrónicas para que se inicien los trámites. El contenido literal de laconsulta sujeto a la aprobación inicial del porcentaje mínimo de las firmas populares, no podrá modificarse en ningún sentido durante todo el proceso.

En el caso de que el referéndum fuera promovido por la ciudadanía, el papel delgobierno -local, autonómico o nacional- quedaría limitado a garantizar latransparencia y la imparcialidad de la consulta y a asegurar los medios técnicos suficientes para establecer los métodos deliberativos previos a toda convocatoriaelectoral online. En todo caso prestará especial atención al modo en que se realiza la consulta.

 La norma que regule el e-referéndum deberá establecer un quórum mínimo de participación en la votación para considerarla vinculante.

 La e-Iniciativa legislativa popular

Es la herramienta de la e-democracia por excelencia y contiene en su seno la esenciadel momento participativo. Hace frente a la pasividad o a la negativa de losrepresentantes a la hora de redactar y aprobar una ley que la ciudadanía consideranecesaria. Podrá ser promovida por cualquier grupo de ciudadanos residentes en lajurisdicción donde tendría eficacia jurídica la acción política, si se aprobase, pudiendo ser éste local, comarcal, autonómico o nacional.

Su tramitación es similar a la del referéndum digital y el papel del gobierno local, autonómico o nacional vuelve a quedar limitado a garantizar la transparencia y laimparcialidad de la consulta y a asegurar los medios técnicos suficientes para establecer los métodos deliberativos.

El poder legislativo no intervendrá en ningún momento del proceso.

 La e-Revocación de cargos 

 Es la plasmación real de la eficacia del mandato imperativo de los electores. Lacuestión de cómo controlar al representante mientras ejerce su función es laverdadera clave para conocer lo que puede dar de sí desde el punto de vistademocrático un sistema electoral. El representante, por medio de esta herramienta, adquiere consciencia de la fragilidad de su posición y de su debilidad respecto deaquellos que le otorgaron su confianzano atreviéndose a traicionarla sin incurrir en el riesgo de ser cesadoNo hay mejor forma de hacer trabajar a alguien por una causa, en este caso, sus votantes, que haciéndole depender de ella.

La acción podrá ser promovida por cualquier grupo de ciudadanos residentes en elámbito electoral donde se vaya a iniciar la revocatoria del cargo electo, pudiendo ser éste local, comarcal, autonómico o nacional.

Existirá un porcentaje mínimo de firmas electrónicas para que se inicien lostrámites. Superada esta primera fase, la iniciativa se sometería a e-referéndum.

 La e-Disolución popular de las cámaras legislativas o del gobierno 

 Supone la continuación de la revocatoria de cargo electo y otra manifestación tanto del mandato imperativo de los votantes como de su libertad de acción política ordinaria.

 El trámite es similar al de la revocatoria. Podrá ser promovido por cualquier grupo de ciudadanos residentes en la jurisdicción donde vaya a tener eficacia la e-disolución, pudiendo ser éste local, comarcal, autonómico o nacional.

 El e-Representante

 Antes de incoar un proceso de e-revocatoria de un cargo electo es necesario disponer derazones evidentes que defender en el proceso deliberativo previo a la e-votación.

Las tareas que conciernen a los órganos ejecutivos están más provistas de publicidad online que las legislativas. La presidencia de gobierno o la mayoría de las alcaldías han articulado mecanismos digitales con los que dan a conocer al público los planes realizados y el presupuesto.

 Sin embargo, los representantes de los cuerpos legislativos, como diputados, senadores, concejales, etc., no presentan a sus electores ninguna relación deactividades, propuestas, interpelaciones a sus gobiernos… Entendemos, por ello, quedebe legislarse una norma que exija a cada representante mantener abierta unaweb oficial con vínculos a las redes sociales donde explique con todo lujo de detalleslos siguientes puntos:

 –    Programa electoral bajo el cual se presentó al cuerpo legislativo.

–    Relación de todos los ingresos recibidos, directa o indirectamente, para sí mismo o su campaña y las fuentes de los mismos

 –    Relación de actas con las votaciones a favor y en contra de los puntos expuestos en el programa electoral.

–    Sección dedicada a los votantes de su distrito o circunscripción para consultarlessu opinión sobre aquellos aspectos de relevancia que no hayan sido recogidos en elprograma electoral.

–    Sección dedicada a responder a todo tipo de preguntas políticas relacionadas con el distrito o circunscripción que los votantes deseen hacer.

–    Relación de actividades llevadas a cabo durante toda la legislatura dividida en semanas

–    Despacho semanal online con los electores, a través de un chat, para tratar sobre los mismos temas

–    Reunión bimensual en persona con los electores en el distrito o circunscripción electoral.

El incumplimiento por parte del representante de esta norma conllevaría sanciones eincluso, en los casos de dejación de funciones, la revocación del cargo por vía judicial.

La e-Deliberación

Concedemos una importancia capital a la interacción ciudadana, no sólo a la hora deemitir sus votos sino en el momento de confeccionar intelectualmente susrazonamientos, por medio de métodos deliberativos en vivo y online. Previamente a toda e-votación deberá existir un periodo de reflexión y contraste de opiniones en el que cada persona o grupo que lo desee podrá hacer llegar al resto de electores su argumentación razonada sobre el tema a decidir. El objetivo es que su voz seaescuchada y considerada antes de que se produzca la votación. La Administracióncompetente -local, autonómica o nacional- deberá asegurar los medios técnicossuficientes para establecer con la máxima imparcialidad los métodos deliberativos más apropiados.

 A través de estas herramientas la sociedad podrá convocar por primera vezreferéndums, aprobar leyes, derogar otrasrevocar cargos electos y controlar a sus representantes sin la necesidad de contar con ellos

 A través de ellas, podrá, en fin, alcanzar la tan ansiada libertad política.

 Por todo ello, sometemos a la consideración del Congreso de la Sociedad Civilpidiéndole que se posicione con su voto, los siguientes cuatro puntos:

 1)     INSTAR al Gobierno de la Nación y a las Cortes Generales, difusasdepositarias de la soberanía popular, a que implementen estas herramientas digitales de democracia participativa a fin de poder dignificar su función derepresentantes de la ciudadanía, ser coherentes con el ideal democrático ydemostrar su capacidad de adaptación a los nuevos tiempos.

2)    INSTAR al Gobierno de la Nación y a las Cortes Generales a que implementenlas herramientas digitales de democracia deliberativa

3)    Esto implica necesariamente INSTAR también al Gobierno de la Nación y a lasCortes Generales a abrir las puertas a un proceso constituyente que por primera vez en España cuente con la participación de los ciudadanos y que consista encuestionar el sistema político actual, deliberar en libertad sobre las distintassoluciones que desde la sociedad se vayan proponiendo y  tomar las decisiones que determine la voluntad mayoritaria.

4)    Al tratarse de propuestas transversales y sin ideologíacon las que podríamosestar de acuerdo todos los españoles, ABRIR vías de entendimiento con todo elasociacionismo para exigir la inmediata implementación de los puntos anterioresen el caso de no ser atendidos por el Gobierno de la Nación y  las Cortes Generales

Queridos amigos, la época que hemos iniciado como españoles pero también como ciudadanos del mundo, nos espera llena de sorpresas y de amenazas. Seremostestigos sorprendidos de nuestros propios adelantos y a nuestros pies probablementecaigan rendidos conceptos clásicos incuestionables hasta entonces. Por otro lado, el ciudadano puede llegar a ver amenazadas una buena parte de sus conquistas más preciadas si dichos adelantos no se canalizan adecuadamente. Sólo os puedo decir, humildemente, que en ese a veces maravilloso pero a veces tortuoso itinerario que supone la historia de la humanidad debemos aferrarnos a los dos valores que siempre han resultado la mejor garantía de nuestra existencia colectiva: el deseo de innovar y el amor a la libertad, valores que necesariamente se han de complementar.Desarrollemos al máximo la tecnología que tanto bien ha hecho al mundo. Peropongamos siempre el horizonte de la libertad en todo desarrollo tecnológico para darun auténtico sentido humanista a nuestra ciencia.

Muchas gracias

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Empresario. Autor del libro Mando a distancia. Ex profesor de Sociología. Doctor en Derecho. Licenciado en Ciencias Políticas y Sociología. Urbanista.

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