LO QUE NO HA HECHO EL SENADO, LO HARÁ EL PARTIDO

cesar_asesinato

Que un presidente en las condiciones políticas de Rajoy salga vivo de su intervención en el Senado no puede responder sino a dos razones:

La primera, que su grupo (en ambas Cámaras) esté formado por auténticos paniaguados, carentes de la más mínima capacidad de decisión. La segunda, que aunque el resto de los partidos hegemónicos esté dispuesto a prescindir del presidente, de ninguna forma pretende derrumbar el régimen en el que habita.

Lo primero resulta obvio, ahora que Michels está de moda gracias al eco constante que algunos medios comienzan a hacerse de las reflexiones de García-Trevijano. Tal es la fuerza que la cúpula del partido ejerce sobre los diputados al poder decidir si éstos engrosan las listas electorales o las listas del INEM, que no existe en España el más mínimo rescoldo de mandato representativo, exigido por el art. 67 de la Constitución Española.

Lo segundo, tiene que ver con las últimas encuestas. Ni PP, ni PSOE, ni CiU desean que se convoquen unas elecciones generales de manera inminente porque los resultados parecen muy proclives a la posibilidad de que los partidos minoritarios lleguen a ejercer de bisagras y puedan modificar las reglas del juego político español, no para democratizarlo, pues eso sólo se podría lograr con un cambio en la ley electoral que implante el diputado de distrito con revocatoria (online) de mandato y un sistema de elección directa del presidente del gobierno, cuestiones que no defiende ni UPyD ni IU, sino para formar parte de un nuevo régimen dulcificado con pequeños cambios. Por esa razón PSOE y CiU no se han plantado a las puertas del Senado y advertido que no volverán a pisar una sede parlamentaria mientras Rajoy no responda a todas las preguntas que se le formularon el 1 de agosto, incluyendo las veinte de Rosa Díez. Porque no existe la más mínima voluntad de cambio.

Es obvio que en mi post anterior no pensaba que Rajoy, -caracterizado por ser un hombre del sistema sin el cual nunca habría pasado de ser un Registrador, profesión, por cierto, para la cual hace falta mucha más potencia intelectual que para ser presidente del Gobierno en una partidocracia, cargo para el que la condición de pusilánime, la enemistad acérrima con la verdad y la falta de carácter son requisitos esenciales de acceso- no podía formular propuestas del tipo que le pedíamos porque automáticamente, no sólo él sino el 90% de los que hoy forman parte del PP, acabarían en sus casas.

La cuestión es que, tal es el estado de las cosas, con tres cuartas partes del país creyendo que el presidente mintió descaradamente, y con las encuestas, por muy bien maquilladas que estén por el CIS, demostrando que la población está dividida en tres partes muy equilibradas y que representan, en un 33% cada una, a quienes ya no confían en este régimen y se niegan a legitimarlo con su voto, a quienes todavía confían en él pero no van a votar a PP/PSOE/CiU y a quienes la propaganda y la política clientelar todavía es capaz de surtir efecto en su servidumbre, que podría ser que asistamos este otoño a movimientos en la cúpula del PP para apartar a Rajoy del gobierno y así evitar el desastre en 2015. Desastre que como venimos diciendo en este blog, no sólo afectaría a la alternancia, enviando al PP a la oposición, sino que debido a los cambios que exigirán IU y UPyD para apoyar cualquier gobierno, el duopolio político se convertirá en un oligopolio con estos dos últimos copando casi el 50% de las prebendas que una partidocracia ofrece. Dado que la situación no es sostenible y que el Partido Popular no se juega sólo el futuro inmediato sino su propia supervivencia, pues sabe a ciencia cierta que cualquier ligero cambio constitucional no traerá la democracia pero le eliminará para siempre como fuerza hegemónica, es probable que comience a pensarse que la salvación del PP pasa por cargarse al jefe. Es cierto también que yo mantengo desde hace tiempo que el jefe de un partido en una partidocracia de listas (partidocracia de listas es un pleonasmo) es el dictador supremo de un partido. Dicho golpe de timón sólo lo pueden hacer sus más allegados, pagándole con una traición la confianza depositada en ellos. Así mandaron a César a mejor vida sus allegados Bruto, Casio y Casca. La razón será la misma: hablarán de libertades y de interés general, pero lo único que buscarán será su propio interés. En eso consiste la política. Y cuanto antes lo reconozcamos, antes podremos establecer los respectivos frenos a la ambición que caracteriza a la condición humana.

 

 

 

 

 

About admin

Empresario. Autor del libro Mando a distancia. Ex profesor de Sociología. Doctor en Derecho. Licenciado en Ciencias Políticas y Sociología. Urbanista.

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