KEYNES, HOLLANDE Y EL CASO ESPAÑOL

Nuestra prensa liberal conservadora advierte de la nueva situación creada en Europa como consecuencia de los sondeos en las elecciones a la presidencia de la República Francesa. La previsible victoria de Hollande ha lanzado de nuevo al keynesianismo contra la austeridad presupuestaria. La propia Merkel parece dispuesta a modificar sus recetas y anuncia medidas complementarias de crecimiento.

Nadie debería negar que la combinación de políticas estimuladoras con políticas de recortes, más aún si éstos no son ni productivos ni necesarios para el bienestar, es una buena forma de optimizar los recursos públicos al servicio de una nación. Gastar menos y producir más que en la situación anterior a las medidas es, sin duda, saludable en términos materiales, incluso asumiendo un pequeño porcentaje de déficit.

Pero España no se enfrenta a la correspondiente situación de recesión provocada por una típica crisis cíclica del capitalismo. Para aliviar y paliar tal situación surgieron las teorías de Keynes y del Welfare State de Roosevelt, adelantadas de alguna forma por Bismarck. Hay datos empíricos que evidencian su éxito. Por desgracia, los españoles, incluyendo al gobierno (el partido de la oposición al gobierno no debe llamarse así, pues el PSOE es la oposición a la idea de España, es la versión nihilista de un proyecto político, es Dostoievski en la Plaza de las Cortes) no somos conscientes todavía de la magnitud del problema que nos embarga

El armazón psicológico de una España que todavía hunde sus raíces en tiempos inmemoriales, resultado de su afán supraindividual, reconquistador de su libertad, colonizador, evangelizador, hidalgo e infanzón, señor sin feudo, empresario cortesano y judaísta económico, unido al desastre en los resultados de prácticamente todas nuestras formas de Estado y gobierno, ha creado un perfil del español menos burgués, urbano e industrial que el de su entorno y sus quebradas líneas rectas han ido solventando su continuidad en el circuito de la competitividad con constantes devaluaciones de su moneda. Desde nuestro ingreso en la UE, dicha posibilidad, que nos empobrecía sin que afectase electoralmente a los políticos, ha desaparecido. Si hoy no somos competitivos porque nuestros productos y servicios son más caros que los de otros agentes en el mercado global, no podemos hacer otra cosa que abaratarlos. Con mejor tecnología o con menores costes. La tecnología, en donde obviamente hay que incluir al sistema educativo, es la mejor vía, y debemos preocuparnos por abonar adecuadamente la tierra donde debe germinar. Sus resultados se verán a la vuelta de dos décadas. Mientras tanto, sólo queda la otra vía. Aquella que nadie quiere oír, que nadie está dispuesto a plantear, porque desafortunadamente aún no hemos adquirido plena conciencia de que hemos vivido por encima de nuestras posibilidades, en una onírica burbuja de crecimiento jamás conocida hasta entonces a la que hemos adaptado nuestra forma de vida y nuestra Administración Pública. No vivimos un problema coyuntural económico, como Francia o Alemania. Nos encontramos frente a un gravísimo problema de concepción, de contextura vital, es decir, de naturaleza filosófica, que obviamente afecta a la economía. Y como tal, por afectar directamente a la fundación de nuestra existencia colectiva, no puede tener otra solución que la política, pues es necesario un pacto refundacional de nuestro modelo de Estado y de las relaciones de poder existentes. Vayamos a los hechos: nuestra Administración Pública está adaptada al PIB de 2006, es decir, un 10-15% por encima del actual en términos reales actualizados. Si tenemos en cuenta que desde 2007 el PIB se ha incrementado sólo a costa del endeudamiento del Estado, que éste ha crecido 290.000 millones de euros, pasando de  suponer un 37% del PIB en 2007 a un 97% actual, como muchos analistas apuntan, podemos decir sin temor a equivocarnos que nuestra Administración debe reducirse entre un 25% y un 30% y nuestro nivel de vida privado al menos un 20%, pues desde 2008 nuestra economía productiva ha descendido un 19%. Mientras las nuevas tecnologías han reducido el tamaño de la Administración en casi todos los países serios, la española es, sin duda, la que más ha crecido del planeta. Buen ejemplo de lo que suponen las políticas keynesianas cuando en ellas preside el oportunismo y los intereses bastardos de poder. Podemos incentivar nuestra economía productiva con el fin de estimular el crecimiento. Pero mientras no tengamos claro lo anterior, no conseguiremos sino empeorar la situación.

Como se puede contemplar, España adolece de un problema filosófico-político. Hemos de encajar que viviremos peor de ahora en adelante y que mientras no adaptemos nuestra economía a la realidad, mientras sigamos viviendo una economía artificial, no haremos sino empeorar nuestra calidad de vida futura. Sólo queda una puerta a la esperanza, si nos damos prisa. El gasto superfluo del Estado es todavía elefantiásico, podemos reducirlo y destinar parte, sólo parte, de esos recursos a animar nuestra economía, pero teniendo en cuenta que no volverán los fastos de la década anterior y que es preciso un cambio en nuestra estructura mental. Un cambio filosófico que ha de emprenderse a través de la acción creadora de una minoría que promueva un verdadero cambio político. Si ésta existe y actúa libre y generosamente, bien nos enseñó Toynbee que la mayoría le seguirá miméticamente.

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Empresario. Autor del libro Mando a distancia. Ex profesor de Sociología. Doctor en Derecho. Licenciado en Ciencias Políticas y Sociología. Urbanista.

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5 Responses to KEYNES, HOLLANDE Y EL CASO ESPAÑOL

  1. Lemos 29 Abril, 2012 at 22:02 #

    Quienes realmente han vivido por encima de sus posibilidades, son, los políticos, y todas aquellas personas que a través de ellos de alguna u otra forma, han sido -beneficiados- económicamente. Así como muchos de entre los banqueros, e ídem de lo mismo con algunos o muchos de éstos y sus extensiones de favoritismo alcanzadas por quienes hayan sido. Ellos lo sabrán mejor ….
    Todo ésta cantidad de préstamos con los que el Estado Español ha endeudado al pueblo, de por vida….
    Pero no se dan cuentas correspondientes, que -realmente- demuestren que todos éstos miles de millones de euros, han sido invertidos en el interés de España. Y ello dice mucho…
    ¿Cuántas personas se habrán beneficiado muy mucho de estas movidas -hasta ahora ocultas- de capital…?
    Estas personas son, quienes realmente han vivido POR ENCIMA DE SUS POSIBILIDADES, con dinero que no han ganado, y visto lo visto, no consta en ninguna parte, que éstos derrochadores, deban de pagar ALGO…

    Ahora, los españoles en general, son quienes deben de pagar estos derroches…

    Los españoles “de a pié” como hoy en día se dice… no han vivido -tanto- por encima de sus posibilidades, como tanto se repite, más injustamente que otra cosa….
    Éstos españoles, que teniendo la posibilidad en su momento, de recibir préstamos, para ello tuvieron antes que formalizar legalmente, sus compromiso a la devolución del mismo + una barbaridad disparatada de intereses, que además, tienen-el don- de aumentar según maniobras matemáticas de quienes para ello, se les da el poder…
    Lo único que ha fallado por parte de los españoles “de a pié” ha sido la quiebra laboral. Cosa que quizás éstos, nunca sospecharon, como alguna minoría. Pensaron realmente que siempre tendrían trabajo, -POR FÍN-. Ahora desde hace tiempo, solo tienen sus contratos legales de pagos, que siguen vigentes, y , -quien no tenga- nada se le dará, ni se olvidará, sino que por el contrario, el que -no tenga- lo poco que tenga, -SE LE QUITARÁ-…

    Todo lo que explico no cambia la realidad, porque, quienes deben de pagar, es el pueblo español. Y no quienes realmente vivieron por encima de sus posibilidades, personalmente. Y gastando el capital de España, bajo un sinfín de modalidades.
    Dá igual, ésto de todas formas, lo deben los españoles -DICEN-
    Y ASÍ SE QUEDARÁ, porque nosotros estamos muy ocupados, en procurar -sobrevivir-…

    Disculpe Sr. Abadía, más que un comentario, ésto parece ya un capítulo complementario a su artículo, del cual excepto lo explicado por mí, lo demás lo comparto al 100%. Pero en gastos del Estado, yo reduciría un 50%.
    Y tiene razón cuando dice, que los frutos se verían en las próximas décadas. Por ello, habría que empezar cuanto antes….

    Pero usted hace alusión a una minoría, desde la sociedad, me parece…

    ¿Los políticos mientras tanto qué…? Mientras la minoría aumenta considerablemente… ¿Ellos continuarán a sus aires….?

    Cordialmente deSananda.

    • Lemos 29 Abril, 2012 at 22:04 #

      Ay Señor mío… ahora veo… ¡que tremendo comentario…!
      Disculpe Sr. Abadía..

  2. admin 30 Abril, 2012 at 07:32 #

    A mi juicio, tiene razón en parte, Sananda. Todos (o muchos) nos hemos animado en la espiral consumista e incluso nos hemos endeudado pensando que nuestros ingresos permanecerían constantes, es el gran drama de esta crisis.

    Gracias por escribir, y mucho más si la reflexión es larga 😉 !

  3. Sol 2 Mayo, 2012 at 13:44 #

    Lorenzo, tienes razón pero es tremendamente injusto para la clase media trabajadora y ahorradora con sentido común y previsión de futuro y por ello ahora acomodada, que hemos hecho todo bien durante toda nuestra vida… hemos pagado religiosamente nuestro primer crédito al 17% hasta para comprar una tele, pagamos los ibis, los ivas, las multas de aparcamiento… todo, no viajamos por medio mundo porque no podiamos, estabamos creando una familia, poniendo una casa, haciendonos el plan de pensiones y un seguro de Sanitas poruqe podiamos… y priorizamos nuestros gastos pagando un buen coloegio para nuestros hijos ya que siempre pensamos que la educación es lo primero y la mejor herencia que podiamos dejarles…
    Y AHORA…
    Nos estigmatizan por tener ahorro y patrimonio, nos llaman peyorativamente “ricos” ,aumentan los años para jubilación, reducen el sueldo y nos roban literalmente en impuestos lo que, por supuesto entiendo hay q pagar, pero no 3 veces caramba…
    La figura del Sheriff de Notigham planea sobre nuestras cabezas…
    ¿tu crees que he vivido por encima de mis posibilidades? como siempre pagan justos por pecadores y se quitan las ganas si volvieras a nacer de hacer las cosas bien…
    En qué ha fallado mi estandar de familia? tal vez en pagar y callar? y trabajar sin rechistar para que una panda de politicos por encima de una ley que para ellos marca grandes escepciones hagan y deshagan sin consultar, en su propio beneficio y viviendo cada vez mejor a costa de nuestro sacrificio y a dia de hoy de nuestro ahorro
    Saludos

  4. Sole Q. 2 Mayo, 2012 at 13:58 #

    Que bueno tu artículo Lorenzo, ha levantado ampollas y espero rentabilizarlo para que despierte conciencias…
    Un abrazo

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