Islandia, ejemplo de un Proceso Constituyente

Esta mañana he leído, gracias a un twittero cuyo nombre estoy siendo incapaz de recordar para nombrarlo, un artículo sobre Islandia. Nada me puede satisfacer más que comprobar que tras un audaz proceso participativo cuasi revolucionario protagonizado por los ciudadanos islandeses, se ha articulado un sistema político que al tener tan presente los intereses de la sociedad para la que se ha diseñado y no a las clases dirigentes que deambulan alrededor del poder, está empezando a dar frutos, incluidos, claro está, los económicos. Para ello, Islandia tuvo que forzar la convocatoria de un referéndum a través del cual se negó a pagar una deuda originada por quienes vivían de espaldas a la población, destituyó al gobierno que actuó cómplice o negligentemente y castigó a los culpables. Pero lo más importante es que el sistema político del que hoy disfrutan, tuvo su origen en un proceso constituyente que desde un principio contó con la ciudadanía. Primero, porque los islandeses consiguieron el referéndum reuniendo el 25% de las firmas del total de votantes del país. Segundo, porque por primera vez en la historia un país prescinde de su clase política a la hora de elegir a una Asamblea Constituyente. Treinta y un ciudadanos fueron elegidos de entre toda la ciudadanía que quiso presentarse y ningún candidato disfrutó de un minuto más de publicidad que el resto. Antes de redactarse la nueva constitución, la Asamblea trabajó con documentación extraída de una encuesta a mil ciudadanos donde se preguntó por el modelo político deseado. La mayoría de los islandeses considera que los problemas que sufrió el país se debieron a la falta de control que la sociedad tuvo respecto a sus dirigentes y que esto no debe repetirse. Lo más increíble es que por vez primera en la historia lo único que ha contado ha sido el verdadero sujeto constituyente, el pueblo. No satisfechos con haber elegido la Asamblea de entre la ciudadanía y sin contar con los partidos tradicionales, ésta ha elaboró una web donde verter cada semana los artículo aprobados en Comisión para que toda la ciudadanía islandesa realizase sus comentarios en la misma web y en una página en Facebook creada a esos efectos por la Asamblea, que también abrió con cuentas en Twitter, YouTube y Flickr de manera que la interacción dialógica entre todos los ciudadanos ha sido francamente fluida. Las sesiones de la Asamblea han estado abiertas al público y retransmitidas en directo online a través de la web y la página de Facebook. Todo un ejemplo de cómo se deben aplicar las nuevas tecnologías en favor de la democracia deliberativa.

 

No conozco con exactitud cuáles han sido las cauciones concretas y los check & balances que la nueva Constitución ha redactado, ni hasta dónde llegan los mecanismos de democracia participativa diseñados. Espero disponer de tiempo para analizarlos en otro post. Hay algo que se evidencia sin haberla leído siquiera. Cualquiera que sea la opinión de cada uno respecto a lo que incluye y a lo que debería incluir, es el verdadero resultado de la voluntad de los islandeses y por ello debe disfrutar de todo el respeto y consideración. Resulta curioso contemplar esta circunstancia desde un país cuya Constitución se redactó por unas Cortes ordinarias y en secreto.

 

About admin

Empresario. Autor del libro Mando a distancia. Ex profesor de Sociología. Doctor en Derecho. Licenciado en Ciencias Políticas y Sociología. Urbanista.

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