DESCEREBRAR EL NACIONALISMO

No hay cosa más sencilla, ni más fácil que desmontar toda tesis nacionalista. Basta con utilizar su argumento con una porción del territorio para el que éste reivindica un Estado y pedir que se haga lo mismo. El verdadero problema consiste en tener la posibilidad de hacerlo frente a toda la población para que ésta entienda el sofisma nacionalista.Vean en este artículo de La Gaceta (Intereconomía) a Pilar Rahola, una mujer inteligente, haciendo el ridículo con un chico de las montañas del Valle de Arán (hoy Cataluña)

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Reproduzco el artículo y el vídeo

En 2008, en el programa Els Matins de TV3, ocurrió algo inesperado.Pilar Rahola (Barcelona, 1958) exdiputada independentista y quizá una de las contertulias más aplomadas de la historia del periodismo español, se sentaba a la izquierda del moderador, un histórico del periodismo catalán, Josep Cuní. A la derecha de éste, junto a otros en aquella larga mesa de debate, había un joven, Joan Estévez, a quien Cuní presentó como un aranés que venía “con ganas de decirle cuatro cosas a la Pilar” a propósito de un artículo de Rahola publicado en La Vanguardia en la que defendía que los araneses no debían interferir en las decisiones de la Generalitat sobre la reintroducción del oso en el Valle de Arán.

Estévez, un joven ganadero y esquiador –que llego a estar en la selección nacional-, escuchó con una amplia sonrisa la frase final de la Rahola sobre el asunto: “No deben decidir ellos (los araneses), porque es un asunto catalán”. Bastó un breve intervención de Estévez (al que los osos habían matado tres caballos de su ganadería) sobre el ilógico derecho de Cataluña para decidir sobre si los plantígrados debían estar en el Valle de Arán, o no, para que Pilar Rahola se encendiera:

-“Desde Cataluña, dices… ¿Tú, dónde estás, en Marte?”.

Estévez respondió “Yo soy aranés. Igual que si a usted le molesta que desde Madrid decidan por usted, porque tiene una identidad propia que es la catalana, la mía es la aranesa, que tengo una lengua, una identidad y una cultura diferente a la catalana”.

Rahola contraatacó con una pregunta capciosa: “¿Estás en una televisión extranjera?”. Estévez, que en las elecciones de 2011 fue suplente en la candidatura del partido Convergencia Democrática Aranesa – Partido Nacionalista Aranés, respondió a la gallega e hizo caer a Rahola en la misma trampa que le había preparado.

-“Si usted va a Televisión Española a Madrid, ¿se considera extranjera?”.

Rahola replicó que “No estoy en mi nación, sí (me considero extranjera en Madrid)”. Estévez cerró la trampa: “Yo ahora no estoy en mi nación. La mía -señalando la imagen de las montañas del Pirineo- es aquella”.

Rahola se echó para atrás en la silla mientras trastabillaba: “Pues entonces las ayudas públicas y todo eso que puedan tener… las replantearemos”. En ese momento, el presentador, Josep Cuní, cortó en seco el debate: “Estoy asustado por tu respuesta (Pilar), es que estoy asustado… Lo que tú reclamas para ti ¿se lo niegas a otro?”. Rahola, metida de lleno en aquel berenjenal, trató de cerrar el enfrentamiento con una nueva trampa saducea: “¿Me estás diciendo que el Valle de Arán es una nación?”. Joan no se achicó: “Igual que la catalana. Nosotros aspiramos a lo mismo que los catalanes” y remató: “Lo único que queremos es el respeto que piden los catalanes”.

El independentismo es teatro

Hoy, cuatro años después de aquel intercambio de golpes con KO de la periodista en el primer asalto, Estévez atiende a gaceta.es y asegura que el Valle vive en libertad, “sin esta locura de imposiciones que es la principal diferencia entre el Val d’Arán y Cataluña. Mientras podamos sentirnos araneses, el resto es propaganda barata que crea problemas hasta entre los propios vecinos”. Estévez, como en aquel debate en TV3, remata: “El independentismo es teatro. Hay una realidad en la que creo, que es que Cataluña da más dinero al Estado del que recibe, pero de ahí a pedir la independencia del que yo considero mi país, España, hay un trecho”.

En el Valle de Arán (que viene del euskera y significa ‘valle de valles’), una comarca pirenaica en el extremo noroccidental de Lérida en la que viven alrededor de diez mil personas que gozan de una raquítica preautonomía  y hablan tres lenguas –español, aranés y catalán-, la bandera de España y la libertad que esa bandera garantiza, no es motivo de discusión. Joan Estévez asegura que “Todos estuvimos en la calle cuando la Selección de Fútbol ganó el Mundial”. Sin embargo, él, que reside en Gerona, endurece su discurso cuando afirma: “Ahora bien, sácala en Gerona, que es donde estoy ahora. Igual tendrías que ponerte zapatillas de deporte”.

“Si Cataluña se independizara de España y yo no me siento catalán tendría un problema”, apunta antes de dejar claro que “no es ir en contra de los catalanes”, sino que el tiene su propia identidad, la aranesa. “Yo soy aranés y español, ¿por qué me obligan a ser sólo catalán?”, se cuestiona. Esta es la parte principal del argumento independentista que no resiste el peso de la contradicción. En su caso, Estévez considera que el problema principal es que “no hay orgullo propio”. “Viajas fuera y sientes envidia de la unión de los seguidores de otros países, que pueden tener sus problemas internos y sus propias diferencias identitarias, pero van unidos. A mí me llaman facha por llevar la bandera de España. Al que me llama tal cosa, yo siempre le respondo que busque en el diccionario el significado de esa palabra y si tiene alguna relación con enseñar tu bandera. He llegado a sentir vergüenza al ir a otros países como Francia, Italia, hasta en Suiza, en los que se muestra con orgullo su bandera… Esto, en Cataluña no pasa”.

Sin embargo, sí pasa en Arán. “El poder actuar de esta forma y pensar de esta forma… Cuando un turista del interior ve lo orgulloso que está un aranés de su lengua, y con la naturalidad con la que lleva ese orgullo, crea una admiración doble ya no solo por mostrarla sino por conseguir que los que viven allí tengan interés por aprenderla. Una lengua jamás puede ser una obligación porque cuando tú le impones algo a alguien lo que haces es crear rechazo.

No obligarás

Yo he tenido compañeros de clase catalanes que no tenían ni idea de aranés… pero si los recibes con los brazos abiertos y les facilitas el entrar en el entorno y les hablas en su idioma para que no haya problemas, nace en ellos un interés propio por aprender la lengua y a las tres semanas ya te quieren hablar en aranés; pero porque quieren ellos, no porque se les imponga”.

En cuanto a la inmersión lingüística, hay tres idiomas y sobre el papel a cada una se le dedica un 33 por ciento. No obstante, señala que nunca ha visto que se obligue a hablar a nadie en ningún idioma, como ocurrió en un colegio de Cornellá, en el que los niños debían hablar en catalán durante el recreo. Estévez apunta que la naturalidad en las clases en el Valle de Arán llega al el extremo en que si un alumno no habla uno de los idiomas, el profesor se dirige a todos en el idioma que el alumno entienda. No obstante, explica que si la asignatura es la específica de la lengua, el alumno deberá esforzarse. “Si es la clase de aranés, solo deberá aparecer el aranés”. En el resto del temario, el profesor siempre ha utilizado el idioma materno y pregunta a los niños en el idioma en el que quieren que se les explique el temario.

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Empresario. Autor del libro Mando a distancia. Ex profesor de Sociología. Doctor en Derecho. Licenciado en Ciencias Políticas y Sociología. Urbanista.

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One Response to DESCEREBRAR EL NACIONALISMO

  1. Lemos 26 Septiembre, 2012 at 15:46 #

    (Me están dando “ganas” de aprender el aranés…)

    ¡¡ VIVA EL VALLE DE ARÁN, SUS GENTES Y SUS COLEGIOS !!

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