CRISIS DE RÉGIMEN

En una indeterminada fecha de 2006, charlando con varios empresarios de Zaragoza sobre el futuro económico, comentó el más brillante que la verdadera incertidumbre consistía en saber cuándo se iba a pinchar la burbuja inmobiliaria, dando por hecho que ésta estallaría.

Lo mismo podemos decir del régimen político que la Transición alumbró. No cabe ya la más mínima duda de que el sistema político español es insostenible y de que hace aguas prácticamente en todos sus frentes. Si no cabe otra definición del mismo que el de Monarquía de partidos es porque la Monarquía y consenso partidocrático son las dos grandes columnas sobre las que se sostiene. Las dos afrontan los momentos más delicados de su existencia. La primera, porque a lo insostenible de lo conocido falta sumar lo insoportable por conocer por parte de la gran masa ciudadana, puesto que ya hay minorías que saben con detalle lo que pronto será un lugar común. La abdicación precipitada sin referéndum monarquía-república no es digerible en la España del siglo XXI. Y con él, el nuevo titular de la corona corre el serio riesgo de terminar como su bisabuelo en abril del 1931. La segunda, porque amparada en la falta de control de los poderes del Estado, ha creado una imponente red clientelar de más de un millón de empleados públicos y decenas de miles de cargos políticos con la que ha laminado literalmente la productividad del país al mismo tiempo que ha feudalizado España en diecisiete hipertrofiados Estados de hecho, de los cuales pronto alguno lo sería también de derecho si no fuera por la negativa europea e internacional a reconocer el hecho autodeterminado. Sobre lo descrito en pocas líneas se podría escribir todo un ensayo pero la conclusión sería la misma.

La gran cuestión es intuir cuándo caerá y qué podemos hacer los ciudadanos en un momento en el que nos embarga la confusión política, el miedo económico y la ira social. Respecto al primer punto, creo que hay muchas probabilidades de que el sistema, si pretende evitar la intervención de la UE e incluso su disolución completa, se habrá transformado antes de 2014. Para evitar la intervención hay que disolver o reducir casi a la nada el modelo de Administración territorial. Y si España acaba siendo intervenida, ésta será la primera exigencia europea. Por otro lado, el Título VIII (El Estado de las Autonomías) forma parte tan consustancial al a esta monarquía de partidos que la revisión de una parte implica la de la otra. Nuestro verdadero problema consiste cómo hacerlo pues hay muchas maneras de aparentar cambios sin hacerlos realmente.

Éste es el punto donde los ciudadanos debemos intervenir exigiendo que se cuente con nuestra opinión y voluntad en cada una de las transformaciones que se van a ir sucediendo en España. Es nuestro ser o no ser, ya que una segunda Transición fallida daría al traste con nuestro único activo actual: la esperanza de cambio.

 

 

 

 

About admin

Empresario. Autor del libro Mando a distancia. Ex profesor de Sociología. Doctor en Derecho. Licenciado en Ciencias Políticas y Sociología. Urbanista.

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One Response to CRISIS DE RÉGIMEN

  1. Lemos 20 Abril, 2012 at 15:55 #

    El arte de aparentar cambio, cuando realmente no lo hay, yo lo clasificaría como: gobernar a base de malas artes…
    Y las malas artes, antes o después, traen siempre malas consecuencias, también, para quienes las practican…
    Por otra parte, derrumbar los pilares al estilo Sansón, cegados por la indignación, podría aplastar a muchas víctimas inocentes…
    Y tener que empezar de cero…. mejor sería conseguirlo sin tener que soportar daños añadidos.

    La intervención de los ciudadanos, exigiendo al gobierno que cuenten con nuestra intervención, mediante opinión y voluntad, en cada futuro suceso de tranformación, de justicia, es lo correcto.

    Pero queremos o necesitamos contar con un buen personal que sepa
    tanto y además sean lo suficiente honrrados, para -instruirnos- adecuadamente. Con el fín de que la ciudadanía, en su oportunidad, sepa discernir de entre lo que le conviene…

    Creo que hoy en día sí hay personas preparadas y dispuestas a ello.
    Pero, ¿cuales serían los pasos a dar por parte de la sociedad, para poder – conseguir- intervenir, en éstos puntos claves, a los que usted refiere?

    Cordialmente,

    Lemos_deSananda

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