COMITÉ FEDERAL DEL PSOE: UN CONGRESO ANTICIPADO

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Pocas veces se presenta con tanta evidencia la máxima maquiavélica de que la política no consiste sino en la lucha por la conquista y conservación del poder como lo ha hecho en estos últimos meses.

Como tradición filosófico-política el maquiavelismo, o si se prefiere, el realismo, consiste en desprender las bellas sedas de las ideologías y el servicio público del nudo cuerpo de la política para mostrar su verdadera naturaleza. Si el régimen de poder, es decir, la relación de mando-obediencia, no logra que el mandante dependa del obediente, sus intereses serán necesariamente divergentes. Si, por el contrario, las reglas de juego obligan a la clase política a depender de los ciudadanos, sus intereses contrapuestos por naturaleza, terminan convergiendo. Ésa y no otra es la grandeza de la democracia, establecer unas reglas de modo que el aspirante al poder dependa de los ciudadanos tanto para su acceso como para su conservación.

Desgraciadamente, las reglas oligárquicas del régimen político español permiten a las cúpulas de los partidos, verdaderos amos del poder constituyente, gestionar su lucha por el poder sin la necesidad de observar las consecuencias sociales que se derivan de ella. La imposibilidad de acceder al poder por parte de ciudadanos no adscritos a los partidos hegemónicos permite a éstos tomarse todo tipo de licencias y enfocar sus estrategias calibrando exclusivamente sus intereses. Con la excepción de Rivera, que, pese a un diletante comienzo de campaña acabará obligatoriamente ofreciendo su apoyo condicionado a las imprescindibles reformas políticas, ¿acaso quedaría a salvo alguno de los otros líderes si los ciudadanos, en lugar de votar bloques ideológicos cerrados y bloqueados en listas eligiesen directamente entre distintas personas afines ideológicamente? ¿En qué latitud viviría Rajoy su destierro si los votantes –no digo los afiliados- del Partido Popular pudieran elegir entre distintas opciones de derecha? ¿En qué cementerio político yacería Sánchez si el votante de izquierda hubiese podido optar por un amplio un elenco de candidatos progresistas?

Una vez que la experiencia vivida estos últimos meses nos ha permitido desprendernos de los lógicos prejuicios sobre la bonhomía en política, es más fácil intuir lo que puede ocurrir. Si el apoyo de Ciudadanos se produce, como intuyo, el PSOE afrontará una lucha encarnizada por el poder que hará adelantarse al congreso previsto para otoño. No es que esa fecha vaya a modificarse, sino que la relación de fuerzas quedará tan perfectamente establecida en el próximo Comité federal, a convocar tan pronto como se publicite el acuerdo PP-C´s para la gobernabilidad, que anticipará de facto los resultados del futuro congreso.
Pedro Sánchez y su equipo nacional se saben con muy pocas fuerzas en un futuro congreso a menos que consigan el gobierno, probabilidad actualmente tan remota que tendría que pasar, a riesgo de perderlo todo, por unas nuevas elecciones. Se puede resumir su actitud con la expresión popular “de perdidos al río”. Ése es el verdadero móvil de su empecinamiento y no la corrupción del PP, tan abundante como la de su propio partido. En el bando contrario del Partido Socialista suceden dos cuestiones de importancia. Ningún barón con mando en plaza desea posicionarse firmemente en solitario a favor de la abstención para no ser acusado por el resto de aspirantes, antes del congreso del PSOE, de haberse vendido a la derecha. Sin embargo todos ellos son conscientes de que el empecinamiento de Sánchez en el “no a todo” a Rajoy lleva al partido a jugar a la ruleta rusa de las nuevas elecciones con cinco de las seis balas cargadas en la recámara. Un suicidio anunciado a cuyos funerales no desean asistir los supervivientes, tan ávidos de poder como es natural.

A mi modo de ver, las circunstancias les llevan ineludiblemente a convocar el próximo Comité federal y considerado un congreso anticipado de facto, para lo cual deberán reunir las firmas necesarias porque la dirección actual, obviamente, no tiene la menor intención de convocarlo. En el Comité federal se alinearán las fuerzas en torno al Secretario General y a su oposición, se presupone que liderada por Susana Díaz. Si la abstención gana la contienda, Sánchez será sacrificado en el congreso oficial. Si el “no”, se impusiera en el Comité, todavía le quedaría una bala en la ruleta rusa de las elecciones.
En los sistemas políticos en los que los intereses de los gobernantes no se confunden con los de los ciudadanos, es mucho más eficaz Maquiavelo que la bruja de Pujol.

Publicado en La Gaceta el 8 de agosto de 2016

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Empresario. Autor del libro Mando a distancia. Ex profesor de Sociología. Doctor en Derecho. Licenciado en Ciencias Políticas y Sociología. Urbanista.

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