BURBUJA PARTIDOCRÁTICA

En 1995 tuve el honor de ser invitado como ponente a un Curso de Verano en El Escorial, dirigido por Antonio García-Trevijano y coordinado por mi amigo Javier Esteban. A mis veintisiete años, con la osadía que otorga la juventud, intervine justo después de Pedro J. Ramírez y Luis María Ansón y junto a Gabriel Albiac y Miguel Ángel Aguilar, en calidad de presidente de Iniciativa por la Sociedad Civil, asociación política que había fundado en Huesca un año antes y que entre otras muchas cosas, distribuía gratuitamente y sin subvenciones 30.000 ejemplares de un periódico mensual en diez universidades españolas. El curso tenía un título que entonces parecía invitar más a la reflexión intelectual que a la acción política: “¿Crisis de Régimen?”

Han transcurrido diecisiete años. En los grandes debates que allí se produjeron, no tanto en los propios cursos -ya no se esperaba mucho de los directores de los grandes medios liberal-conservadores al respecto- sino en las tertulias nocturnas de las terrazas del Hotel Felipe II, unos explicaban y otros aprendíamos las causas fundamentales de este régimen de partidos. Entre otros, Umbral, Albiac, Dalmacio Negro, Jesús Neira, Gordillo, Manzanares y por supuesto Trevijano, alumbraron esas fantásticas noches de verano que marcaron indeleblemente la memoria de no más de un puñado de jóvenes atraídos intelectualmente por la búsqueda de una verdad que se resistía a salir de no más de media docena de despachos jurídicos y universitarios en toda España, debido a la omertá practicada. Diecisiete años. Y exactamente la misma preocupación se cernía sobre los noctámbulos contertulios: una oligarquía de partidos se ha instalado en España desde la transición, que al no haber permitido al pueblo conquistar la libertad política terminará cayendo, y salvo que su caída sea inminente, ocasionará daños irreversibles. Crisis, corrupción generalizada y soberanismo neofeudal caracterizaban ya, lógicamente en menor grado, la coyuntura vital española. Ni un solo economista en el contubernio que haya podido explicar en términos económicos las consecuencias de un terrible engendro político.

Diecisiete años. Y seguimos igual. Es lamentable que economistas tan brillantes como los que tenemos profesen tanta aversión a acercarse a las causas políticas de las crisis económicas por las que atraviesan los países mediterráneos. Salvo contadas excepciones, su ignorancia les obliga a seguir pensando, ceteris paribus,  la depresión en términos postmarxistas, keynesianos, adamsmithianos, monetaristas, austriacos, nacionalistas e incluso maltusianos. Y por eso nunca aciertan en las soluciones, porque no comprender la política y la composición del poder es no comprender la infraestructura subyacente a toda relación económica. Es no comprender nada.

Pese a lo que constantemente oímos, los bancos no disponen del poder en España. No serían nada sin el favor político. Y qué decir de las antiguas cajas, meros apéndices de los partidos hegemómicos. Las entidades financieras se aprovechan de su cercanía al poder y le ayudan a cambio de prebendas, claro. Pero quien manda es la política, quien decide es la política. Fueron los dos partidos mayoritarios quienes, por su propio interés, metieron a Mario Conde en la cárcel (este domingo compara Jesús Cacho el tamaño ridículo de las cifras escandalosamente engordadas del caso Banesto frente a  las de Bankia) y serán los dos partidos mayoritarios quienes, si les interesa, encarcelen o liberen a Rato. No importa lo que éste último haya hecho o dejado de hacer, su futuro depende exclusivamente de los intereses políticos que estén en juego.

No comprender la política, es no comprender la naturaleza del poder. La política parte de la acción constituyente de un pueblo que marca sus reglas de juego en el acceso de la sociedad al poder y su control. Quizá hagan faltan muchas horas de lectura para vislumbrarlo con nitidez. Pero en eso se resume. Y así divide este axioma en democráticos y no democráticos los sistemas.

En los democráticos hay control popular de los gobernantes, participación y representación. Los gobernantes necesitan trabajar por y para el pueblo si quieren seguir donde están y no pueden desviarse sin ser castigados penal o políticamente. No hay casi desfases ni abusos porque se sabe que todos son penalizados.

En los sistemas sin representación ni control popular, los dirigentes no necesitan trabajar para la sociedad porque no dependen de ella. Y generan políticas clientelistas que se van progresivamente (es muy conocida la teoría de Montesquieu acerca de la tendencia del poder a conquistar el absoluto) hasta que llega un día en que los gastos ocasionados arruinan a la sociedad de la que se nutren. Es lo que llamo la burbuja partidocrática; se sabe que va a estallar desde la propia Constitución del poder, en 1978, la incógnita es el cuándo.

La burbuja partidocrática no se puede solucionar sin un cambio de paradigma. Los partidos que redactaron esta Constitución antidemocrática y que llevan 34 años disfrutando de ella son literalmente incapaces de solucionar nuestros problemas. La inmensa mayoría de la clase política, me refiero quizá al 99´9% de ella, no tiene cultura ni preparación teórica para comprender dónde se halla el “bosón de Higgs” del universo social. La minoría restante, capaz de intelectualizar el lugar, es precisamente la que disfruta de los grandes privilegios que le otorga el sistema actual.

Ya en el curso de verano “¿Crisis de Régimen?” de 1995 se sabían las verdaderas causas que ocasionarían nuestra debacle y se brindaban las soluciones. Espero que en 2029 no tengamos los antiguos alumnos que organizar otro con el mismo nombre.

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Empresario. Autor del libro Mando a distancia. Ex profesor de Sociología. Doctor en Derecho. Licenciado en Ciencias Políticas y Sociología. Urbanista.

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8 Responses to BURBUJA PARTIDOCRÁTICA

  1. Rosaespino 9 Julio, 2012 at 21:43 #

    Es algo muy habitual la falta de conocimiento y a veces incluso de interés en otras disciplinas que no son en las que uno esta especializado y posiblemente sea uno de los mayores errores que cometemos. Evidentemente no podemos ser especialistas de todo pero para poder comprender lo que realmente queremos conocer necesitamos conocer aquello con lo que interactúa sobre todo en materias como política, economía, historia, sociología…
    Todo forma parte de un todo, no son áreas aisladas e independientes como si pusiéramos unos elementos químicos en una probeta y solo nos quedara concentrarnos en lo que en ella ocurre. Todo se interrelaciona formando parte de lo mismo siendo incluso los factores de uno la causa o consecuencia del otro.
    El no ver más allá de lo que nos ocupa en el mejor de los casos nos proporcionara una visión pobre, demasiado limitada de las cosas y en el peor de los casos no llegaremos a entender lo que verdadera subyace y nos centraremos en alguna consecuencia más o menos importante sin ser capaces de vislumbrar la verdadera raíz de la cuestión quedándonos en la superficie sin intuir siquiera que hay algo importante en el fondo que se escapa a nuestra sesgada visión.
    Mucho me temo que vivimos en uno de los momentos en los que no ya sólo los economistas (que es muy grave) si no la sociedad en general no somos capaces de entender la magnitud del problema. Si que intuimos las consecuencias que se avecinan como un ciclón que promete ser devastador pero como sociedad no vemos el verdadero motivo de nuestra situación, la razón que nos hace estar donde nos encontramos y que si nada hacemos por remediarlo nos llevara al desastre más absoluto.
    Quizás el no ser capaces de ver con claridad esos motivos que lo originan es lo que hace que no seamos capaces de reivindicar lo que nos corresponde porque si no entendemos en profundidad con todo lo que ello conlleva que nos limitan la libertad y los derechos en su propio beneficio, ¿cómo seremos capaces de exigir lo que nos corresponde?

    Gracias por este post que considero brillante y revelador, incita sin duda a reflexionar. Muchas gracias.

  2. Lemos 11 Julio, 2012 at 13:06 #

    -“Espero que en 2029 no tengamos los antiguos alumnos que organizar otro con el mismo nombre.-”

    Hay que ver su ocurrencia Sr. Abadía …. ¡Como -remata- su artículo…..!

    Estimado Sr. Abadía,

    Hace diecisiete años solo una media docena de despachos jurídicos y unas cuantas universidades en toda España, se -atrevían- a divulgar la verdad sobre el origen y cauasas que desencadenaran nuestra ruina como país.
    Y con ello, solo quienes se acercasen directamente a estas enseñanzas, se harían conscientes de ello… -Solo un puñado de jóvenes en toda España-…
    Esto me recuerda la época de la edad media, cuando la cultura disponible se ospedaba, exclusivamente, en los monasterios, y solo un puñado de monjes accedían
    al conocimiento. Mientras, el pueblo quedaba de ésta forma, y desde su completo desconocimiento a disposición del poder, para su propio perjuicio.

    Gracias -sin embargo- a aquel puñado de jóvenes, de despachos y unviersidades, más otros pocos más….

    Y gracias a INTERNET éste verano, podríamos recibir cursos intensivos sobre la materia.

    QUE EN 2029 NO TENGAMOS QUE ORGANIZAR NADA CON EL MISMO NOMBRE.

    Gracias por todo. Slds deSananda

    • admin 19 Julio, 2012 at 13:06 #

      Siempre de acuerdo contigo, Sananda.

      Un saludo afectuoso

  3. Lemos 13 Julio, 2012 at 11:48 #

    Correcto: -Causas-, -hospedaba-.

    -“divulgar la verdad sobre el origen y causas que desencadenaran nuestra ruina como país.”…… -“cuando la cultura se hospedaba exclusivamente en los monasterios”-…..

    Saludos en general.

  4. Angeles 19 Julio, 2012 at 12:24 #

    Opino que un referendum para eliminar a los 450.000 políticos españoles, además de apartar a un cáncer que nos envuelve como tejido social, aportarían a las arcas del Estado: 18.000 millones de euros anuales ( 450.000 políticos por una media de 40.000 euros de sueldo anual), que se podrían destinar a investigación, discapacidad, desempleados, financiar empresas con futuro que interesan a los ciudadanos, y en general todos esos proyectos que pueden ser interesantes para las personas, para estar y ser mejores.

  5. admin 19 Julio, 2012 at 13:05 #

    Completamente de acuerdo. Creo que incluso se ahorraría más dinero puesto que muchos de esos cargos llevan implícitos gastos por importes muy altos. Probablemente la media del coste por puesto político sea mucho mayor, hasta llegar a cifras de totales de ahorro de 40.000 o 50.000 millones de euros.

    Un saludo

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  1. Qué y quien es EL TEA PARTY « RELACIONES - 16 Octubre, 2012

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