BANCA Y AUTONOMÍAS, DOS PROBLEMAS Y UNA MISMA SOLUCIÓN

Hagámoslo fácil. Por muchas vueltas que queramos darle al asunto, y dejando por un momento al margen la fuente de la que beben nuestros males que no es otra que la falta de legitimidad democrática de un poder político no sostenido sobre los principios representativo, participativo y de separación de poderes, hoy nos encontramos frente a dos necesidades perentorias cuya solución atiende respectivamente al espíritu de dos de las tres grandes escuelas económicas del siglo XX. El árbol de nuestra economía ciertamente necesita de una buena dosis de savia. Preferiblemente savia nueva, capaz de aportar aire fresco al sistema, renovándolo, innovándolo, pero en todo caso savia, fluido líquido que transporte, que dinamice el entramado económico. Debido a la falta absoluta de credibilidad de nuestro valor país, desafortunadamente no hay posibilidades de inyectar liquidez si no es  a través del dinero público. ¿Sería preferible una inyección privada de capital? Sin duda, pero seamos realistas, esta posibilidad no es ni será factible en mucho tiempo. No nos queda otro remedio que acudir a Keynes. El problema es que nuestro Estado no es que no esté para fiestas, es que no puede pagar las facturas de la anterior juerga sin despedir a media plantilla. Así  que habrá que acudir también a la Escuela de Viena como mejor representante del clasicismo económico. Sin reducir drásticamente el peso económico de la Administracion del Estado es imposible pensar en reactivar el mercado monetario -que como todos sabemos depende del Banco Central Europeo- sin suicidarnos. ¿Y de dónde sacar la ingente cantidad de 300.000 millones de euros que necesitaría el sistema financiero para amortizar sus activos tóxicos? Piensen ustedes, denle una vuelta, dos, tres, acuéstense con la idea, despiértense y tomen una ducha temprana al día siguiente. Justo en ese momento de mayor lucidez del día, llegarán a la conclusión de que no hay otro lugar, de que simplemente no existe otra partida de donde obtener recursos sin lesionar derechos fundamentales que la de las Comunidades Autónomas. Y que eso implica reducirlas hasta tal punto que hablar de reforma en vez de revisión es simplemente un sofisma.

Ya podemos  crear un gran banco malo, diez pequeños bancos regulares, intervenir a las entidades sofocadas que impiden la reforma financiera, nacionalizarlas a través de pignoraciones a las entidades que soliciten alivio para su toxicidad financiera, y cuantas otras soluciones se planteen oportunamente, que sin la inyección de dinero del Estado español o de las entidades públicas internacionales (FMI, BCE, etc.) no hay forma posible de obtener los fondos necesarios para reactivar nuestra economía. Si nos los presta un organismo internacional nos exigirá un ajuste de acuerdo a sus intereses. Si lo hacemos nosotros, podremos hacer de la necesidad virtud y enfocar el tremendo ajuste poniendo como horizonte de una vez por todas la erradicación de la verdadera fuente de la que, como decía al principio del artículo, beben todos nuestros males.

 La forja de la estructura fundacional de España ha sido un constante transcurrir de pueblos y acontecimientos a lo largo de los siglos. El acero de mil y una batallas ha forjado nuestra contextura vital. Sin embargo, no ha sido más de una decena de circunstancias, algunas fortuitas, otras no, las que han sido capaces de modificar el signo de nuestro rumbo. Casi todas sobrevinieron súbitamente y supusieron la solución de continuidad  a una determinada encrucijada. Es muy probable que nos encontremos de nuevo ante una de ellas.

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Empresario. Autor del libro Mando a distancia. Ex profesor de Sociología. Doctor en Derecho. Licenciado en Ciencias Políticas y Sociología. Urbanista.

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2 Responses to BANCA Y AUTONOMÍAS, DOS PROBLEMAS Y UNA MISMA SOLUCIÓN

  1. Lemos 9 Mayo, 2012 at 22:00 #

    Seguro que la actual situación de España, detenida en un nuevo punto crucial, tiene como verdadera solución -para su continuidad-, y sin lesionar derechos fundamentales del pueblo español:
    La revisión del invento, del que en su día, se sirvieron -algunos- para elaborar parte de la constitución española.
    Aquel invento sobre las comunidades autónomas en suelo Español.
    Algunos d entre la sociedad, se resisten a esta revisión, porque creen que con ello pierden -no sé qué- en lo más cercano…
    No tiene porqué ser así. Ni siquiera en los peores tiempos, que de la historia más reciente, señalan a la dictadura franquista, como estosmalos tiempos. De opresión… ni siquiea en estos tiempos, las gentes perdieron en ningún lugar de España, sus identidades más particulares. ¿porqué iba a ser en una verdadera democracia participativa, peor? en todo caso sería todo lo contrario….
    Solo se necesita unidad, y buena voluntad para que todos en españa, sigan siendo quienes son. Españles con sus particularidades, dependindo de la zona.
    Todos los esfuerzos constantes por los que algunos se desviven en hacer de su cultura local como algo distinto, diferente… y en gran parte, reinventado e inventado, con postizos, que quieren hacer autentíco….
    Todo este afán de -Autonominarse-…. es superfluo. Además de nefasto en la economía del total del país, como se demuestra.
    Nadie perdería nada ue realmente -no sea- y quién -sea- seguirá siendo, con o sin autonomía. Para ello basta solo con que España vaya bien. Y ése es el reto que España debe de solucionar urgentemente.

    Como usted a dicho, llendo de lleno a los mayores depósitos de dinero propio, de los que España dispone hoy en día.
    Donde todos los españoles dejan sus dineros:
    LAS COMUNIDADES AUtONÓMICAS.

    Y olvidándose también, de darle vidilla artificial a algunos bancos.

    Para esto, solo se necesita amar a España. No es dificil.
    Solo querer. Paso a paso…..

    Gracias por su artículo Sr. Abadía.

    Cordialmente
    L. deSananda

  2. admin 10 Mayo, 2012 at 07:01 #

    Tiene usted razón, la unidad no diluye la diversidad, al contrario, la refuerza.

    Gracias por su comentario

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