ALGO HUELE A PODRIDO EN NUESTRA DINAMARCA

Algo huele a podrido en nuestra Dinamarca cuando los medios de comunicación afines al régimen omiten conscientemente la verdad para defender al juancarlismo y por ende a la causa monárquica. Las encuestas que publica hoy el diario El Mundo no pueden estar hechas con una intención más conservadora de las instituciones actuales. Gráficas a todo color en la portada y páginas principales ilustran el perdón –y, por tanto, la comprensión- concedido por los españoles a Don Juan Carlos en su yerro cinegético. Nada dicen de los otros dos asuntos verdaderamente transcendentales que han llegado a erizar la paquidérmica piel de la contextura vital hispana: Corina y Urdangarín.

Aunque éste sea Rey, los devaneos sentimentales o incluso sexuales de un individuo no deben ser nunca objeto de crítica. Obviamente, mientras permanezcan en la esfera privada del mismo y no interrumpan el desarrollo de las funciones públicas que tenga encomendadas. No es el caso. En relación a su yerno, si las pruebas presentadas por Torres terminan siendo lo que madrugan, nos encontraremos ante la mayor convulsión del régimen establecido en la Transición desde el 23-F, por cierto, acción que varios libros publicados atribuyen al monarca sin que nadie lo haya desmentido en la única sede en donde se puede dirimir una controversia de tamaña naturaleza: la judicial.

¿Por qué no se contemplan estos dos transcendentales acontecimientos en las preguntas de las encuestas? Y lo que es más importante, ¿por qué se elude la cuestión fundamental, es decir, la opinión de los españoles respecto a la monarquía en relación con su antítesis, con su opuesto dialéctico? La respuesta es sencilla: se está haciendo lo que se puede para apuntalar a Don Juan Carlos en el trono antes de que se pueda dar paso a una sucesión dinástica tranquila, sin tintes de precipitación que pudiera forzar lo que todos temen: un referéndum monarquía-república.

Es más que evidente que el régimen actual se sustenta sobre los dos grandes pilares de la monarquía y los partidos del Estado. El título VIII y esta interminable crisis que de él deriva no son sino a su vez consecuencia directa de ese gran pacto de consenso monárquico-partidista cuya existencia se encuentra seriamente amenazada. De allí que el nerviosismo esté llevando, en la omisión de la verdad, a cometer errores cuya evidencia es capaz de percibir hasta la mente más obtusa.  En el mismo periódico, Anson se atreve a defender la monarquía apoyándose en la ficción de que en el único referéndum que ha habido en los últimos doce años, el australiano, la monarquía ha salido mayoritariamente apoyada, omitiendo que en Australia la función Real se ejerce a veinte mil kilómetros de distancia, que ésta no interfiere en absoluto en la soberanía popular ni en las estructuras de poder nacionales y que a través de ella (Commonwealth) no obtiene el continente austral mas que beneficios económicos, condiciones idénticas a las que reivindican los nacionalistas y soberanistas catalanes, es decir, independencia política y ligazón valleinclaniana en lo mercantil. Veremos cuánto tarda CiU en pedir un referéndum similar, apoyándose en esta tesis.

No creo que sea ésta la mejor manera de defender el principio hereditario en la jefatura del Estado. En el siglo XXI, el siglo de la democracia política y de la participación real de la ciudadanía en los asuntos públicos, no podrá existir un poder que no haya superado unilateralmente con éxito el veredicto particular de las urnas, especialmente la naturaleza de éste se haya en seria confrontación con la esencia democrática del origen de las instituciones públicas. Obcecarse en negar la realidad y sustituirla por entelequias sólo servirá de débil anestesia para unos pocos y de indignación por la falta de consideración a su inteligencia para la mayoría.

 

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Empresario. Autor del libro Mando a distancia. Ex profesor de Sociología. Doctor en Derecho. Licenciado en Ciencias Políticas y Sociología. Urbanista.

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One Response to ALGO HUELE A PODRIDO EN NUESTRA DINAMARCA

  1. Lemos 22 Abril, 2012 at 17:29 #

    Si algunos -con poder- se afanan con tanto interés en negar la realidad, sustituyéndola por lo que a ellos más les convienen, para así tratar de -anestesiar- a cuando más mejor….

    La indignación provocada por falta de consideración, y falta de respeto al derecho de participación democrático -real- de los ciudadanos españoles, en asuntos que -a todos- consciente o inconscientemente, nos atañe y seriamente…..
    Es una realidad de la que ésta mayoría, creo, necesita tomar más consciencia, con objeto de elegir por la interferencia.

    Creo que, lamentablemente para nuestros propios intereses, aún hay mucha gente que no tienen muy presente, el hecho de que,
    en estos asuntos, paradójicamente, (o no…) es la sociedad la que más debe velar y controlar -a- ….
    Es la sociedad la que tiene que ganárselo a pulso.
    Nunca regalaran nada…

    Saludos

    L. deSananda

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